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sábado, 9 de abril de 2016

50 años de IPC

El presente artículo de opinión trata de la evolución del Índice de Precios al Consumo (IPC), desde 1965 hasta 2015. En este largo periodo como se puede observar en el gráfico, los altibajos han sido variados.
Pero destacamos dos partes del periodo analizado, el comprendido entre 1965 y 1977, donde se da una tendencia alcista, llegando al 26,40% en 1977, y el periodo comprendido entre 1978 y 2015, donde se da una clara tendencia a la baja, fundamentalmente en el último año, donde el IPC llega a ser negativo.
Durante este periodo se destacan dos años: 1977 con el IPC más alto de los 50 años analizados y 2014 con el IPC más bajo del periodo.
Como todos sabemos el IPC, es un valor numérico porcentual que refleja las variaciones que experimenta los precios de los productos (no todos), en un periodo determinado, en este caso de forma anual. O dicho de otra forma lo que cuesta vivir o el coste de la vida.
En el periodo analizado destacamos varias cosas, por ejemplo, los duros años del inicio de la democracia donde el IPC parecía que no tenia fin en sus subidas, algo que mucha gente utilizo a efectos de comparar la situación con el franquisco, como si en épocas anteriores la cosa hubiera sido siempre boyante, o la entrada de España en el euro, por la reconversiòn de las pesetas a euros. Ya solo los avanzados en edad, cada vez menos, seguimos mentalmente haciendo el calculo a efectos de saber el valor como referencia, asimilado al coste de las cosas. Pero era inevitable hacer referencia  a nuestra vieja peseta. Hoy en día todas estas cosas han pasado a mejor vida, y nuestros jóvenes ni saben, ni se acuerdan de las pesetas.
La realidad es que entre 1965 y 1975, el IPC medio anual fue del 8,86%, entre 1976 y 1985, fue del 15,13%, entre 1986 y 1995, del 5,64%, entre 1996 y 2005, del 2,97% y entre 2006 y 2015, el IPC medio ha sido de 1,67%. Por lo que podemos afirmar con seguridad que los años de democracia nos ha proporcionado una menor subida del coste de la vida de forma general.
Por otro lado, mientras en España en 2015 el SMI estaba en 757 euros mes con las dos pagas incluidas, otros países de nuestro entorno en Europa lo tenían en casi el doble que el nuestro, si bien es cierto, que estos países llevan muchos más años que nosotros en democracia.

Además está el salario medio mensual en España, este, cifrado en 2014 en unos 1.634 euros, aproximadamente, solo por encima de Portugal y Grecia, y muy lejos del salario medio de países de nuestro entorno europeo. Pero nuestro salario medio también está sujeto a diferentes variaciones según la Comunidad o el sector. 

Cabe preguntarse cuanto de caro o de barato le parece a un ciudadano de Extremadura, un kilo de patatas en función de su salario medio, y lo mismo a un ciudadano del País Vasco.
En cuanto al salario medio de los sectores ocurre exactamente lo mismo. Las diferencias porcentuales son incluso superiores a los salarios medios por comunidades.
El salario medio de un trabajador de la hostelería es un 37% inferior a la media general, mientras que el salario medio del sector de la energía esta en un 131% superior a la media general. Las diferencias entre el salario medio y hostelería y el salario medio del sector de finanzas y seguros son de casi el 200% y en el caso del sector de energía la diferencia es superior.
Aquí, cabe preguntarse cuanto de caro o de barato le parece a un trabajador de Hostelería, un kilo de patatas en función de su salario medio, y lo mismo a un trabajador del sector de finanzas o de energía. 


Volviendo a IPC, veamos como a afectado a 4 alimentos de uso común en la ciudadania.
Un litro de leche  en 1965 costaba 6 pesetas, en 1975 paso a 21 pesetas, en 2000 paso a 98 pesetas, en 2008 subió a 159 pesetas y en 2012 bajo 129 pesetas. (Los precios referidos son medias).
Sin embargo si aplicamos las subidas arrastradas al precio de inicio de la leche, podemos observar que en 1975 con la aplicación de IPC la leche debió valer 15,13 pesetas el litro y no 21. Pero en 2000 su precio fue de 98 pesetas cuando el IPC aplicado hubiera subido la leche a 121 pesetas por litro. En 2008, su precio era de 159 pesetas cuando la aplicación de IPC la hubiera dejado en 154,25 pesetas, y finalmente en 2012 el mercado marcaba 129,78 pesetas por litro, cuando el IPC la hubiera subido hasta las 168 pesetas.

Un litro de aceite de oliva en 1965 costaba 20 pesetas, en 1975 paso a 72 pesetas, en 2000 paso a 375 pesetas, en 2008 subió a 547 pesetas y en 2012 bajo 452 pesetas.
Sin embargo si aplicamos las subidas arrastradas al precio de inicio del aceite, podemos observar que en 1975 con la aplicación de IPC el aceite debió valer 50 pesetas el litro y no 72. Pero en 2000 su precio fue de 375 pesetas cuando el IPC aplicado hubiera subido el aceite a 403 pesetas por litro.
En 2008, su precio era de 547 pesetas cuando la aplicación de IPC la hubiera dejado en 514 pesetas, y finalmente en 2012 el mercado marcaba 452 pesetas por litro, cuando el IPC la hubiera subido hasta las 551 pesetas.

Un kilo de azúcar en 1965 costaba 10 pesetas, en 1975 paso a 37 pesetas, en 2000 paso a 145 pesetas, en 2008 subió a 154 pesetas y en 2012 llegó a 161 pesetas.
Sin embargo si aplicamos las subidas arrastradas al precio de inicio del azúcar, podemos observar que en 1975 con la aplicación de IPC, la azúcar debió valer 25 pesetas el kilo y no 37. Pero en 2000 su precio fue de 145 pesetas cuando el IPC aplicado hubiera subido el kilo de azúcar a 202 pesetas por litro.
En 2008, su precio era de 154 pesetas cuando la aplicación de IPC la hubiera dejado en 257 pesetas, y finalmente en 2012 el mercado marcaba 161 pesetas por kilo, cuando el IPC la hubiera subido hasta las 281 pesetas.


Un kilo de patatas en 1965 costaba 2,5 pesetas, en 1975 paso a 7 pesetas, en 2000 paso a 115 pesetas, en 2008 subió a 133 pesetas y en 2012 bajo 139 pesetas.
Sin embargo si aplicamos las subidas arrastradas al precio de inicio de las patatas, podemos observar que en 1975 con la aplicación de IPC, la patata debió valer 6,30 pesetas el kilo y no 7. Pero en 2000 su precio fue de 115 pesetas cuando el IPC aplicado hubiera subido el kilo de patatas a 50 pesetas. En 2008, su precio era de 133 pesetas cuando la aplicación de IPC la hubiera dejado en 64 pesetas, y finalmente en 2012 el mercado marcaba 140 pesetas por kilo, cuando el IPC la hubiera bajado hasta las 70 pesetas.
Esto significa que entre 1965 y 1975 el litro de leche subió a razón de un 22,65% al año. Entre 1976 y 2000 lo subida media anual fue del 14,71%. Entre 2001 y 2008 subió a razón del 7,87% y entre 2007 y 2012 bajo en un menos 4,69%.
Entre 1965 y 1975 el litro de aceite subió a razón de un 23,64% al año. Entre 1976 y 2000 la subida media anual fue del 16,83%. Entre 2001 y 2008 subió a razón del 5,75% y entre 2007 y 2012 bajo en un menos 4,33%.
Entre 1965 y 1975 el kilo de azúcar subió a razón de un 24,50% al año. Entre 1976 y 2000 la subida media anual fue del 11,70%. Entre 2001 y 2008 subió a razón del 0,84% y entre 2007 y 2012 subió un 1,08%.
Entre 1965 y 1975 el kilo de patatas subió a razón de un 16,36% al año. Entre 1976 y 2000 la subida media anual fue del 61,71%. Entre 2001 y 2008 subió a razón del 1,97% y entre 2007 y 2012 subió un 1,25%.

Por lo que de esta información y análisis podemos concluir varias cosas:

  1. La mayores subidas de los IPC anuales se dan antes de la democracia.
  2. En democracia los IPC van disminuyendo de forma muy significativa.
  3. Después de la entrada en el euro la subida porcentual de precios de los alimentos analizados disminuye de forma importante comparados con los porcentajes antes de la entrada en el euro.
  4. La sensacion de que una vez instaurado el euro, la vida es mas cara, tiene que ver mas con los salarios que con la nueva moneda, si bien en algunos productos esta sensacion es real.
  5. La percepción de que el coste de la vida es mas caro con el euro, es diferente en función de los salarios que se perciben en las Comunidades Autónomas y en los sectores de actividad.

lunes, 14 de marzo de 2016

15 años de la evolución de las empresas en España. (Conclusiones)

En el total de las empresas analizadas en función del numero de trabajadores, entre los años 2000 y 2015, el balance es positivo, con una aumento general de un 22,79%, es decir en 2015, España tenía 591.486 empresas más que en 2000. En este periodo se creaban una media anual de casi 40.000 empresas.
Los mayores porcentajes de aumentos de empresas se dan en las empresas de más de 1.000 trabajadores con un aumento de un 69,16% entre 2000 y 2015. Resultando una media anual de crecimiento de 22 empresas por año.
Posteriormente están las empresas entre 500 y 999 trabajadores, con un aumento de este periodo de un 34,43%, con un crecimiento anual medio de 16 empresas.
Seguidas de las empresas de entre 1 y 2 trabajadores que experimentan un aumento del 35,09% y un crecimiento anual medio de 15.583 empresas.
Pero estos datos son muy diferentes en otras agrupaciones de empresas según el número de trabajadores. Las empresas de entre 20 y 49 trabajadores descienden en el periodo analizado en un 21,47%, por lo que se produce una pérdida en el periodo de 10.754 empresas a una media anual de 717 empresas desaparecidas por año.
Las siguientes empresas más perjudicadas son las de entre 10 y 19 trabajadores, donde desaparecen el 16,12% de ellas, con una perdida en el periodo de 13.741 empresas, a una media de 916 empresas desaparecidas por año.
Y las empresas de entre 50 y 99 trabajadores con una pérdida del 6,95%, y una perdida en el periodo de 859 empresas o una media de 57 empresas desaparecidas por año.
Esta realidad, (según los datos de INE), en este largo periodo debe ser analizada, desde dos perspectivas, el periodo de crecimiento y el periodo de decrecimiento. Es decir que ocurre entre el año 2000 y 2008, y que ocurre entre 2008 y 2015.
Hasta el año 2008 todas las agrupaciones de empresa experimentan un crecimiento que oscila entre el 79,23% y el 23,78%. Sin embargo en el periodo de 2008 a 2015, ocurre todo lo contrario, todas las agrupaciones de empresas experimentan un descenso entre el 36,64 y el 5,62%. Entre 2008 y 2015, desaparecen un total de empresas 33.623, de las cuales 32.338 pertenecen a las agrupadas entre 1 y 49 trabajadores. 
2000-2015
2000-2008
2008-2015
Diferencia
Media
Diferencia
Media
Diferencia
Media
Total empresas
591.486
39.432
826.847
103.356
-   235.361
-     33.623
Sin asalariados
336.781
22.452
337.153
42.144
-         372
-            53
De 1 a 2
233.748
15.583
292.657
36.582
-    58.909
-       8.416
De 3 a 5
40.770
2.718
99.188
12.399
-    58.418
-       8.345
De 6 a 9
3.993
266
51.926
6.491
-    47.933
-       6.848
De 10 a 19
-    13.741
-    916
25.110
3.139
-    38.851
-       5.550
De 20 a 49
-    10.754
-    717
11.854
1.482
-    22.608
-       3.230
De 50 a 99
-         859
-      57
3.880
485
-      4.739
-          677
De 100 a 199
555
37
2.688
336
-      2.133
-          305
De 200 a 499
430
29
1.601
200
-      1.171
-          167
De 500 a 999
240
16
420
53
-         180
-            26
Más de 1000
323
22
370
46
-           47
-              7

Si analizamos también que ha ocurrido en España con la evolución del desempleo, es muy fácil concluir que en España, el aumento del paro, tiene una relación directa con el cierre de empresas de las agrupaciones de trabajadores comentada, es decir, la pequeña y mediana empresa y sus trabajadores son quienes mas han sufrido los azotes de la crisis.
Es el año 2008 a todos los efectos, el punto de partida que indica que las empresas van desapareciendo o disminuyendo y que el desempleo aumentó de forma alarmante, hasta llegar a la cifra de 6.021.000 desempleados en el cuarto trimestre de 2012.  Sin embargo entre el cuarto trimestre de 2002 y el cuarto trimestre de 2008 el paro aumentó en 974.000 personas, cuando se estaba dando un crecimiento de empresas medio anual de 100.000 empresas por año. Pero desde el cuarto trimestre de 2008 al cuarto trimestre de 2009, es decir, en un año, el paro aumenta en 1.128.200 personas, en el primer año que comienza el descenso del número de empresas. Sin embargo en ese año solo desaparecen 66.049 empresas. Es claro que los aumentos del paro atienden a la desaparición o cierre de empresas y a los descensos de plantillas de las existentes fundamentalmente en las Pymes.


Las PYMES españolas cumplen un papel económico y social muy importante, en la economía y en los mercados. Para ello es necesario fortalecer las gestiones y aumentar las ayudas.
Es muy importante conocer con exactitud los costes de los productos o servicios que se ofertan y sus niveles de calidad. No es admisible estimar estos costes por intuición.
Una buena gestión de la contabilidad real y no la que cumple la obligación fiscal, nos servirá para tomar decisiones tanto estratégicas como tácticas y operativas.
Una buena organización y control de las productividades nos ayudara a saber dónde estamos y a donde vamos.
Es necesario que cada una de ellas tengan un plan estratégico, donde se fijen los objetivos, para desarrollar una gestión a medio y largo plazo. El empresario no puede ser un administrador que reaccione en función de las situaciones de su entorno de competencia a hechos consumados.
Debe manejarse información precisa sobre los mercados internos y externos y sus necesidades, como posibilidad de introducción de los productos.
Es necesario proyectar las empresas con reservas de recursos, así como la formalización de créditos blandos por parte de las administraciones, de forma que se erradique el actual apalancamiento de los créditos otorgados en el corto plazo por proveedores o terceros que operan fuera de los mercados financieros tradicionales, ya que los intereses medios están por encima de un 20%, lo que provoca en la mayoría de los casos perdidas y asfixia económica que termina con el cierre de las empresas.
Las asociaciones empresariales y las administraciones deben crear mecanismo fluidos de información y de intervención, para con todo tipo de ayudas publicadas en los diarios y boletines oficiales. Prestamos a inversiones e investigación, ayudas a la contratación, ventajas fiscales, etc.
Se trata pues de sembrar, cultivar y recolectar políticas y acciones encaminadas a atender y fortalecer a las empresas que generan mayor numero de puestos de trabajo, y por lo tanto mayores cantidades en los ingresos a las arcas publicas.

domingo, 13 de marzo de 2016

15 años de la evolución de las empresas en España. (Parte III)

Las empresas de entre 100 y 199 trabajadores, vuelven a romper la tendencia negativa vista en las tres últimas agrupaciones. De las 5.337 empresas en 2000, se pasa a 5.928 en 2015, es decir un aumento de 555 empresas, al igual que los casos anteriores, hasta el año 2008 se dio un crecimiento de 2.688 empresas, cifra equivalente a un 50%, sin embargo desde 2008 hasta 2015, desaparecen 2.133 empresas de entre 100 y 199 trabajadores.

Las empresas de entre 200 y 499 trabajadores, tambien rompen la tendencia negativa vista en las tres últimas agrupaciones. De las 2.910 empresas en 2000, se pasa a 3.340 en 2015, es decir un aumento de 430 empresas, al igual que los casos anteriores, hasta el año 2008 se dio un crecimiento de 1.600 empresas, cifra equivalente a un 55%, sin embargo desde 2008 hasta 2015, desaparecen 1.171 empresas de entre 200 y 499 trabajadores.

Las empresas de entre 500 y 999 trabajadores, experimentan un aumento. De las 697 empresas en 2000, se pasa a 937 en 2015, un aumento de 240 empresas, al igual que los casos anteriores, hasta el año 2008 se dio un crecimiento de 420 empresas, cifra equivalente a un 60%, sin embargo desde 2008 hasta 2015, desaparecen 180 empresas de entre 500 y 999 trabajadores.

Y finalmente las empresas de más de 1.000 trabajadores, también experimentan un aumento en el periodo sujeto a análisis. De las 467 empresas en 2000, se pasa a 790 en 2015, un aumento de 323 empresas, al igual que los casos anteriores, hasta el año 2008 se dio un crecimiento de 370 empresas, cifra equivalente a un 80%, sin embargo desde 2008 hasta 2015, desaparecen 47 empresas de más de 1.000 trabajadores.

lunes, 7 de marzo de 2016

15 años de la evolución de las empresas en España.(Parte II)

De las empresas de entre seis y nueve trabajadores, en 2000 habían 108.534, en 2008 aumentan hasta las 160.460 empresas, hasta 2014 se produce un descenso y se pasa a 110.819, y en 2015 un ligero aumento situándose en 112.527 empresas entre seis y nueve trabajadores. De este tipo de empresas se llegaron a tener censadas más de 160.000 en 2008. Durante todo el periodo analizado su aumento ha sido de 4.000, con una media anual de 250 empresas, mientras que hasta 2008 el crecimiento de estas empresas fue de más de 5.000. Esto es debido a que la pérdida de estas empresas entre 2008 y 2014, se sitúa en 48.000 empresas.

Hasta ahora en mayor o menor medida, del conjunto de diversos tipos de empresa y hasta las del entre seis y nueve trabajadores, con mayor o menor intensidad en el periodo que estamos analizando, 2000-2015, los balances han sido positivos, es decir, hay mas empresas que en 2000. Pero las siguientes agrupaciones de empresas los datos son diferentes.

Las empresas de entre diez a diecinueve trabajadores, son el primer grupo que rompe la tendencia de balance positivo entre 2000 y 2015, en 2000 de este tipo de empresas había 85.259 y en 2015 se paso a las 71.518, es decir, en el periodo han desaparecido 13.741. El crecimiento que se dio entre 2000 y 2008 donde se llego a las 110.369, no sirvió ni siquiera para mantener las 85.259 de 2000, ya que desde 2008 hasta 2015, desaparecieron más de 38.000 empresas de este grupo de trabajadores. La perdida media anual se cifra en casi 1.000 empresas por año.

Esta situación de pérdida de empresas se repite también en las empresas de entre veinte y cuarenta y nueve trabajadores. De las 49.855 censadas en 2000 a las 39.101 de 2015, se produce una pérdida de 10.754 empresas, a razón de una media anual de 672. El mayor número de estas empresas se alcanza en 2008 con 61.709 y el menor número en 2014, con 38.157, por lo que en este caso como en el anterior en 2015 se tenían menos empresa que en 2000.

En el caso de las empresa de entre 50 y 99 trabajadores, se sigue la tendencia de pérdida de empresas. De las 12.362 empresas en 2000, se pasa a 11.503 en 2015, es decir una pérdida de 859 empresas, al igual que los casos anteriores, hasta el año 2008 se da una crecimiento de 3.880 empresas y desde 2008 hasta 2015, una desaparición de 4.739 empresa de entre 50 y 99 trabajadores.



domingo, 6 de marzo de 2016

15 años de la evolución de las empresas en España.(Parte I)

En el año 2000, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España habían censadas 2.595.392 empresas de todo tipo, Sociedades Anónimas, Sociedades, Limitadas, Sociedades Colectivas, Sociedades Comandatarias, Comunidades de Bienes, Cooperativas, Personas físicas, etc. En 2015, el total de número de empresa pasó a 3.186.878, es decir un aumento de 591.486 empresas. De media cada año en España se creaban casi 37.000 empresas. Pero en verdad ¿cómo han evolucionado las empresas en España? Para ello es necesario desglosar las empresas, en este caso por número de trabajadores. Dada la extensión del contenido realizare varias partes de esta evoluciòn.






















El número de empresas de España, tiene un crecimiento entre 2000 y 2008 de un total 826.847, de todo tipo, el conjunto de empresa en este periodo creció a una media anual de 91.872 empresas por año. Sin embargo en 2009 comienza un descenso en el número de empresa que dura hasta 2014, donde se da una desaparición de 302.929 empresas, es 2015 donde se experimentó un ligero aumento de 67.568 empresas, cifra está lejos de las medias alcanzadas hasta 2008.

En el mismo periodo las empresas sin asalariados,  tuvieron un crecimiento de 378.100, que se mantuvo de forma creciente entre 2000 y 2011, donde se paso de 1.417.221 a 1.795.321 empresas sin asalariados. Entre 2011 y 2014 este tipo de empresa cae en 122.838, y se produce un aumento en 2015 de 81.519 empresas, volviendo a las cifras de 2008, donde existía una total de 1.754.374. El crecimiento medio anual del periodo se cifra en 21.000 empresas de este tipo, lejos de las 34.000 de media que se dieron en el periodo de 2000 a 2008.

En cuanto a las empresas de entre uno y dos trabajadores de 2000 con 666.054 empresas, se pasa a 899.802 en 2015. Este tipo de empresas experimenta un crecimiento hasta 2008 de 292.657, es decir, una media de 32.500 empresas por año. Pero entre 2008 y 2015, se produce un decrecimiento de hasta 58.909 empresas, solo en 2015 desaparecen mas de 21.000 empresas de entre uno y dos trabajadores.

Sobre las empresas de entre tres y cinco trabajadores, se produce una situación similar en el periodo de entre 2000 y 2008, es decir un aumento de las mismas de más de 99.000 empresas. De 246.660 en 2000, se pasa a 345.848 en 2008, al igual que ocurre en los tipos de empresas anteriores, hasta 2014, desaparecen más de 58.000, y en 2015 vuelven a resurgir 2.818 nuevas empresas. De las 246.660 computadas en 2000 a las 287.430 de 2015, este tipo de empresas experimentan un aumento en el periodo de 40.770, si bien en 2009, se alcanzo la cifra de 345.848 empresas de entre tres y cinco trabajadores.

lunes, 1 de febrero de 2016

FORMACIÓN: ¿GASTO O INVERSIÓN?

“Solo hay algo peor que formar a tus empleados y que se vayan. No formarlos y que se queden”. Henry Ford. (Fundador de Ford).
Todavía no se considera la formación como una materia necesaria para un mejor desarrollo de la empresa a todos los niveles. Existen un gran número de empresas que no usan el crédito que tienen asignado en su totalidad y muchas de ellas, ni siquiera la mitad del mismo.
El día a día, la gestión o la falta de tiempo, hacen que se olvide o se deje en un segundo plano, la formación para trabajadores y directivos, cuestión muy importante, en el reciclaje y transmisión del conocimiento. Formar y formarse para mejorar lo que ya conocemos y adquirir conocimientos nuevos en lo que desconocemos, está más cerca de ser una inversión que un gasto. Todo esto a pesar de la existencia de Planes de ayuda a la Formación Continua con financiación del Fondo Social Europeo y de la Fundación Tripartita.
Las empresas disponen de un crédito anual asignado en función del número de trabajadores y de la cuantía de la cuota de formación profesional, por lo que la formación se puede financiar en las cuotas de la seguridad social. El Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, estableció las cuantías sujetas a subvención a las empresas que inviertan en formación. EL cálculo del crédito de formación se realiza anualmente y no es acumulable, por lo que es muy recomendable hacer uso del mismo, de lo contrario se pierde, además se asegura una cantidad mínima de más de 400 euros, a cada empresa para invertir en formación. Existen varias modalidades que cada empresa puede acoplar en función de sus características, presencial, semi presencial, distancia, teleformación o mixta.
“Si crees que la formación es cara, prueba con la ignorancia”. Derek Bok. (Ex Rector Harvard University).  

La formación lejos de ser un gasto o una pérdida de la inversión, es justamente lo contrario y donde hay muchos beneficios a considerar para los dos actores principales.
Por una lado, la empresa cuenta con un mayor valor del recurso, a un coste bajo y subvencionable, mejora la imagen y el prestigio de la empresa, al tener el talento estará mejor preparada para las posibles adversidades futuras, el personal formado esta mas preparado para tomar decisiones y solucionar problemas, mayor rentabilidad, aumento de la eficacia en el trabajo, aumenta la productividad y en rendimiento, mayor motivación del personal y confianza en la empresa, sentimiento de pertenecía y adhesión al proyecto, mayor flexibilidad organizativa y polivalencia, aumenta la satisfacción del cliente.
Por otro, los trabajadores se enriquecen personal e intelectualmente, se sienten más integrados en la organización, mejores competencias en los puestos de trabajo, estabilidad en el empleo, satisfacción en el puesto de trabajo, mayor predisposición a cambios y nuevos proyectos, igualdad de oportunidades y mejor promoción profesional, incremento de las oportunidades laborales.
“Forma bien a la gente para que puede marcharse, trátales mejor para que no quieran hacerlo”. Richard Branson. (Virgin).

La formación en la empresa solo acarrea beneficios, es muy importante para la empresa y para los trabajadores. La transmisión del conocimiento aporta riqueza y este se debe acometerse a través de la formación. Es responsabilidad de todos hacer que nuestras empresas sean más competitivas y mejoren su posición en los mercados, y la formación es una oportunidad para ello.

miércoles, 6 de enero de 2016

INCENTIVOS: ¿Gasto o inversión?

Una buena retribución lleva aparejada una mayor motivación. Los ingresos a consecuencia del trabajo son fundamentales para cualquier persona ya que con ellos se deben de cubrir las necesidades básicas a la vez que mejorar su calidad de vida en estos entornos difíciles en los tiempos que corren.
La gestión  del área de recursos humanos es la encargada de realizar una buena política retributiva  y las percepciones salariales. Téngase en cuenta que la mayor o total fuente de ingresos de los trabajadores son el salario que perciben y este tiene una gran importancia.

Pero sin duda los costes salariales del conjunto de los trabajadores de una empresa, representan un porcentaje sobre los ingresos o facturaciones y también un porcentaje sobre los beneficios, este varía en función del tipo de actividad y de los márgenes de los productos o servicios que se ofrecen al marcado.

Por lo que resulta muy conveniente que las empresas compensen adecuadamente el trabajo que realizan los trabajadores en sus centros de trabajo, a través de aportaciones diversas dinerarias o no, pero que en cualquier caso cumplan ese papel motivador necesario para la implicación de un proyecto y para asegurar la eficiencia y productividad necesarias para competir en los mercados.
En la inmensa mayoría de las actividades empresariales los salarios, vienen establecidos y regulados en los convenios colectivos, y en muchos casos incluso la posibilidad de instaurar un sistema de incentivos, por regla generar relacionados con el rendimiento y poco más, a través de un copia y pega de otros convenios. En algunos casos este encorsetamiento normativo limita la posibilidad de explorar o aplicar otras formulas incentivadoras y motivadoras, posiblemente más interesantes y eficaces que las clásicas sobre los incentivos basados únicamente en el rendimiento de la cantidad de trabajo en unidades.
Conjugar competitividad, productividad y rentabilidad requiere de una reflexión que no debe de tener un formato fijo para todas las empresas, ya que cada una de ellas tiene sus peculiaridades, estrategia, cultura, valores, ubicación en el mercado, objetivos, estructura, etc.
La empresa y su dirección deben tener claro que quieren incentivar: calidad, productividad, reducción de costes, valor añadido, eficiencia, política de prevención, medio ambiente, etc. Y como lo quiere incentivar. Además es muy importante prever un buen proceso de de negociación y de comunicación. Un sistema de incentivación tiene que ser claro, transparente, flexible y equitativo. A la vez el sistema de control debe ser ágil y que no conlleve excesivos costes en la gestión y valoración del incentivo personal o colectivo.
La crisis y el desempleo no se han instaurado de forma permanente, si bien se está prolongando fuera de todo pronóstico, más pronto que tarde habrá recuperación económica y mas oferta de empleo, por lo que en la medida de lo posible los trabajadores y profesionales tendrán más posibilidades de acceder a empleos que satisfagan mejor sus necesidades, invertir en tener y retener trabajadores cualificados y con experiencia, es una buena política de empresa.
En definitiva los incentivos son una herramienta cuyos efectos conseguirán que el personal se encuentre a gusto en su trabajo y colabore en el aumento de la productividad de la empresa.
Pero como hemos comentado puede ser dinerarios o no dinerarios, lo que se viene denominado salario emocional, aquí también existen muchas posibilidades que perfectamente pueden compaginarse con los incentivos dinerarios: Conciliación de la vida profesional y personal. Ayudas en la búsqueda de vivienda y colegio para los niños. Ayudas a hijos y guardería. Apoyo a familiares dependientes. Planes de pensiones. Vales para víveres, tickets restaurante. Descuentos en prácticas de deportes. Tickets para transporte, viajes y regalos. Servicio de mantenimiento del vehículo, cambio de aceite al coche, servicio de traslado del automóvil al taller. Descuentos en peluquería y tintorería. Formación, flexibilidad laboral, desarrollo profesional, flexibilidad laboral, medidas de colocación interna y externa.

Mi conclusión es que los incentivos elevan la motivación y por lo tanto la eficiencia, son una muy buena inversión.