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lunes, 14 de marzo de 2016

15 años de la evolución de las empresas en España. (Conclusiones)

En el total de las empresas analizadas en función del numero de trabajadores, entre los años 2000 y 2015, el balance es positivo, con una aumento general de un 22,79%, es decir en 2015, España tenía 591.486 empresas más que en 2000. En este periodo se creaban una media anual de casi 40.000 empresas.
Los mayores porcentajes de aumentos de empresas se dan en las empresas de más de 1.000 trabajadores con un aumento de un 69,16% entre 2000 y 2015. Resultando una media anual de crecimiento de 22 empresas por año.
Posteriormente están las empresas entre 500 y 999 trabajadores, con un aumento de este periodo de un 34,43%, con un crecimiento anual medio de 16 empresas.
Seguidas de las empresas de entre 1 y 2 trabajadores que experimentan un aumento del 35,09% y un crecimiento anual medio de 15.583 empresas.
Pero estos datos son muy diferentes en otras agrupaciones de empresas según el número de trabajadores. Las empresas de entre 20 y 49 trabajadores descienden en el periodo analizado en un 21,47%, por lo que se produce una pérdida en el periodo de 10.754 empresas a una media anual de 717 empresas desaparecidas por año.
Las siguientes empresas más perjudicadas son las de entre 10 y 19 trabajadores, donde desaparecen el 16,12% de ellas, con una perdida en el periodo de 13.741 empresas, a una media de 916 empresas desaparecidas por año.
Y las empresas de entre 50 y 99 trabajadores con una pérdida del 6,95%, y una perdida en el periodo de 859 empresas o una media de 57 empresas desaparecidas por año.
Esta realidad, (según los datos de INE), en este largo periodo debe ser analizada, desde dos perspectivas, el periodo de crecimiento y el periodo de decrecimiento. Es decir que ocurre entre el año 2000 y 2008, y que ocurre entre 2008 y 2015.
Hasta el año 2008 todas las agrupaciones de empresa experimentan un crecimiento que oscila entre el 79,23% y el 23,78%. Sin embargo en el periodo de 2008 a 2015, ocurre todo lo contrario, todas las agrupaciones de empresas experimentan un descenso entre el 36,64 y el 5,62%. Entre 2008 y 2015, desaparecen un total de empresas 33.623, de las cuales 32.338 pertenecen a las agrupadas entre 1 y 49 trabajadores. 
2000-2015
2000-2008
2008-2015
Diferencia
Media
Diferencia
Media
Diferencia
Media
Total empresas
591.486
39.432
826.847
103.356
-   235.361
-     33.623
Sin asalariados
336.781
22.452
337.153
42.144
-         372
-            53
De 1 a 2
233.748
15.583
292.657
36.582
-    58.909
-       8.416
De 3 a 5
40.770
2.718
99.188
12.399
-    58.418
-       8.345
De 6 a 9
3.993
266
51.926
6.491
-    47.933
-       6.848
De 10 a 19
-    13.741
-    916
25.110
3.139
-    38.851
-       5.550
De 20 a 49
-    10.754
-    717
11.854
1.482
-    22.608
-       3.230
De 50 a 99
-         859
-      57
3.880
485
-      4.739
-          677
De 100 a 199
555
37
2.688
336
-      2.133
-          305
De 200 a 499
430
29
1.601
200
-      1.171
-          167
De 500 a 999
240
16
420
53
-         180
-            26
Más de 1000
323
22
370
46
-           47
-              7

Si analizamos también que ha ocurrido en España con la evolución del desempleo, es muy fácil concluir que en España, el aumento del paro, tiene una relación directa con el cierre de empresas de las agrupaciones de trabajadores comentada, es decir, la pequeña y mediana empresa y sus trabajadores son quienes mas han sufrido los azotes de la crisis.
Es el año 2008 a todos los efectos, el punto de partida que indica que las empresas van desapareciendo o disminuyendo y que el desempleo aumentó de forma alarmante, hasta llegar a la cifra de 6.021.000 desempleados en el cuarto trimestre de 2012.  Sin embargo entre el cuarto trimestre de 2002 y el cuarto trimestre de 2008 el paro aumentó en 974.000 personas, cuando se estaba dando un crecimiento de empresas medio anual de 100.000 empresas por año. Pero desde el cuarto trimestre de 2008 al cuarto trimestre de 2009, es decir, en un año, el paro aumenta en 1.128.200 personas, en el primer año que comienza el descenso del número de empresas. Sin embargo en ese año solo desaparecen 66.049 empresas. Es claro que los aumentos del paro atienden a la desaparición o cierre de empresas y a los descensos de plantillas de las existentes fundamentalmente en las Pymes.


Las PYMES españolas cumplen un papel económico y social muy importante, en la economía y en los mercados. Para ello es necesario fortalecer las gestiones y aumentar las ayudas.
Es muy importante conocer con exactitud los costes de los productos o servicios que se ofertan y sus niveles de calidad. No es admisible estimar estos costes por intuición.
Una buena gestión de la contabilidad real y no la que cumple la obligación fiscal, nos servirá para tomar decisiones tanto estratégicas como tácticas y operativas.
Una buena organización y control de las productividades nos ayudara a saber dónde estamos y a donde vamos.
Es necesario que cada una de ellas tengan un plan estratégico, donde se fijen los objetivos, para desarrollar una gestión a medio y largo plazo. El empresario no puede ser un administrador que reaccione en función de las situaciones de su entorno de competencia a hechos consumados.
Debe manejarse información precisa sobre los mercados internos y externos y sus necesidades, como posibilidad de introducción de los productos.
Es necesario proyectar las empresas con reservas de recursos, así como la formalización de créditos blandos por parte de las administraciones, de forma que se erradique el actual apalancamiento de los créditos otorgados en el corto plazo por proveedores o terceros que operan fuera de los mercados financieros tradicionales, ya que los intereses medios están por encima de un 20%, lo que provoca en la mayoría de los casos perdidas y asfixia económica que termina con el cierre de las empresas.
Las asociaciones empresariales y las administraciones deben crear mecanismo fluidos de información y de intervención, para con todo tipo de ayudas publicadas en los diarios y boletines oficiales. Prestamos a inversiones e investigación, ayudas a la contratación, ventajas fiscales, etc.
Se trata pues de sembrar, cultivar y recolectar políticas y acciones encaminadas a atender y fortalecer a las empresas que generan mayor numero de puestos de trabajo, y por lo tanto mayores cantidades en los ingresos a las arcas publicas.

domingo, 13 de marzo de 2016

15 años de la evolución de las empresas en España. (Parte III)

Las empresas de entre 100 y 199 trabajadores, vuelven a romper la tendencia negativa vista en las tres últimas agrupaciones. De las 5.337 empresas en 2000, se pasa a 5.928 en 2015, es decir un aumento de 555 empresas, al igual que los casos anteriores, hasta el año 2008 se dio un crecimiento de 2.688 empresas, cifra equivalente a un 50%, sin embargo desde 2008 hasta 2015, desaparecen 2.133 empresas de entre 100 y 199 trabajadores.

Las empresas de entre 200 y 499 trabajadores, tambien rompen la tendencia negativa vista en las tres últimas agrupaciones. De las 2.910 empresas en 2000, se pasa a 3.340 en 2015, es decir un aumento de 430 empresas, al igual que los casos anteriores, hasta el año 2008 se dio un crecimiento de 1.600 empresas, cifra equivalente a un 55%, sin embargo desde 2008 hasta 2015, desaparecen 1.171 empresas de entre 200 y 499 trabajadores.

Las empresas de entre 500 y 999 trabajadores, experimentan un aumento. De las 697 empresas en 2000, se pasa a 937 en 2015, un aumento de 240 empresas, al igual que los casos anteriores, hasta el año 2008 se dio un crecimiento de 420 empresas, cifra equivalente a un 60%, sin embargo desde 2008 hasta 2015, desaparecen 180 empresas de entre 500 y 999 trabajadores.

Y finalmente las empresas de más de 1.000 trabajadores, también experimentan un aumento en el periodo sujeto a análisis. De las 467 empresas en 2000, se pasa a 790 en 2015, un aumento de 323 empresas, al igual que los casos anteriores, hasta el año 2008 se dio un crecimiento de 370 empresas, cifra equivalente a un 80%, sin embargo desde 2008 hasta 2015, desaparecen 47 empresas de más de 1.000 trabajadores.

lunes, 7 de marzo de 2016

15 años de la evolución de las empresas en España.(Parte II)

De las empresas de entre seis y nueve trabajadores, en 2000 habían 108.534, en 2008 aumentan hasta las 160.460 empresas, hasta 2014 se produce un descenso y se pasa a 110.819, y en 2015 un ligero aumento situándose en 112.527 empresas entre seis y nueve trabajadores. De este tipo de empresas se llegaron a tener censadas más de 160.000 en 2008. Durante todo el periodo analizado su aumento ha sido de 4.000, con una media anual de 250 empresas, mientras que hasta 2008 el crecimiento de estas empresas fue de más de 5.000. Esto es debido a que la pérdida de estas empresas entre 2008 y 2014, se sitúa en 48.000 empresas.

Hasta ahora en mayor o menor medida, del conjunto de diversos tipos de empresa y hasta las del entre seis y nueve trabajadores, con mayor o menor intensidad en el periodo que estamos analizando, 2000-2015, los balances han sido positivos, es decir, hay mas empresas que en 2000. Pero las siguientes agrupaciones de empresas los datos son diferentes.

Las empresas de entre diez a diecinueve trabajadores, son el primer grupo que rompe la tendencia de balance positivo entre 2000 y 2015, en 2000 de este tipo de empresas había 85.259 y en 2015 se paso a las 71.518, es decir, en el periodo han desaparecido 13.741. El crecimiento que se dio entre 2000 y 2008 donde se llego a las 110.369, no sirvió ni siquiera para mantener las 85.259 de 2000, ya que desde 2008 hasta 2015, desaparecieron más de 38.000 empresas de este grupo de trabajadores. La perdida media anual se cifra en casi 1.000 empresas por año.

Esta situación de pérdida de empresas se repite también en las empresas de entre veinte y cuarenta y nueve trabajadores. De las 49.855 censadas en 2000 a las 39.101 de 2015, se produce una pérdida de 10.754 empresas, a razón de una media anual de 672. El mayor número de estas empresas se alcanza en 2008 con 61.709 y el menor número en 2014, con 38.157, por lo que en este caso como en el anterior en 2015 se tenían menos empresa que en 2000.

En el caso de las empresa de entre 50 y 99 trabajadores, se sigue la tendencia de pérdida de empresas. De las 12.362 empresas en 2000, se pasa a 11.503 en 2015, es decir una pérdida de 859 empresas, al igual que los casos anteriores, hasta el año 2008 se da una crecimiento de 3.880 empresas y desde 2008 hasta 2015, una desaparición de 4.739 empresa de entre 50 y 99 trabajadores.



domingo, 6 de marzo de 2016

15 años de la evolución de las empresas en España.(Parte I)

En el año 2000, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España habían censadas 2.595.392 empresas de todo tipo, Sociedades Anónimas, Sociedades, Limitadas, Sociedades Colectivas, Sociedades Comandatarias, Comunidades de Bienes, Cooperativas, Personas físicas, etc. En 2015, el total de número de empresa pasó a 3.186.878, es decir un aumento de 591.486 empresas. De media cada año en España se creaban casi 37.000 empresas. Pero en verdad ¿cómo han evolucionado las empresas en España? Para ello es necesario desglosar las empresas, en este caso por número de trabajadores. Dada la extensión del contenido realizare varias partes de esta evoluciòn.






















El número de empresas de España, tiene un crecimiento entre 2000 y 2008 de un total 826.847, de todo tipo, el conjunto de empresa en este periodo creció a una media anual de 91.872 empresas por año. Sin embargo en 2009 comienza un descenso en el número de empresa que dura hasta 2014, donde se da una desaparición de 302.929 empresas, es 2015 donde se experimentó un ligero aumento de 67.568 empresas, cifra está lejos de las medias alcanzadas hasta 2008.

En el mismo periodo las empresas sin asalariados,  tuvieron un crecimiento de 378.100, que se mantuvo de forma creciente entre 2000 y 2011, donde se paso de 1.417.221 a 1.795.321 empresas sin asalariados. Entre 2011 y 2014 este tipo de empresa cae en 122.838, y se produce un aumento en 2015 de 81.519 empresas, volviendo a las cifras de 2008, donde existía una total de 1.754.374. El crecimiento medio anual del periodo se cifra en 21.000 empresas de este tipo, lejos de las 34.000 de media que se dieron en el periodo de 2000 a 2008.

En cuanto a las empresas de entre uno y dos trabajadores de 2000 con 666.054 empresas, se pasa a 899.802 en 2015. Este tipo de empresas experimenta un crecimiento hasta 2008 de 292.657, es decir, una media de 32.500 empresas por año. Pero entre 2008 y 2015, se produce un decrecimiento de hasta 58.909 empresas, solo en 2015 desaparecen mas de 21.000 empresas de entre uno y dos trabajadores.

Sobre las empresas de entre tres y cinco trabajadores, se produce una situación similar en el periodo de entre 2000 y 2008, es decir un aumento de las mismas de más de 99.000 empresas. De 246.660 en 2000, se pasa a 345.848 en 2008, al igual que ocurre en los tipos de empresas anteriores, hasta 2014, desaparecen más de 58.000, y en 2015 vuelven a resurgir 2.818 nuevas empresas. De las 246.660 computadas en 2000 a las 287.430 de 2015, este tipo de empresas experimentan un aumento en el periodo de 40.770, si bien en 2009, se alcanzo la cifra de 345.848 empresas de entre tres y cinco trabajadores.

lunes, 1 de febrero de 2016

FORMACIÓN: ¿GASTO O INVERSIÓN?

“Solo hay algo peor que formar a tus empleados y que se vayan. No formarlos y que se queden”. Henry Ford. (Fundador de Ford).
Todavía no se considera la formación como una materia necesaria para un mejor desarrollo de la empresa a todos los niveles. Existen un gran número de empresas que no usan el crédito que tienen asignado en su totalidad y muchas de ellas, ni siquiera la mitad del mismo.
El día a día, la gestión o la falta de tiempo, hacen que se olvide o se deje en un segundo plano, la formación para trabajadores y directivos, cuestión muy importante, en el reciclaje y transmisión del conocimiento. Formar y formarse para mejorar lo que ya conocemos y adquirir conocimientos nuevos en lo que desconocemos, está más cerca de ser una inversión que un gasto. Todo esto a pesar de la existencia de Planes de ayuda a la Formación Continua con financiación del Fondo Social Europeo y de la Fundación Tripartita.
Las empresas disponen de un crédito anual asignado en función del número de trabajadores y de la cuantía de la cuota de formación profesional, por lo que la formación se puede financiar en las cuotas de la seguridad social. El Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, estableció las cuantías sujetas a subvención a las empresas que inviertan en formación. EL cálculo del crédito de formación se realiza anualmente y no es acumulable, por lo que es muy recomendable hacer uso del mismo, de lo contrario se pierde, además se asegura una cantidad mínima de más de 400 euros, a cada empresa para invertir en formación. Existen varias modalidades que cada empresa puede acoplar en función de sus características, presencial, semi presencial, distancia, teleformación o mixta.
“Si crees que la formación es cara, prueba con la ignorancia”. Derek Bok. (Ex Rector Harvard University).  

La formación lejos de ser un gasto o una pérdida de la inversión, es justamente lo contrario y donde hay muchos beneficios a considerar para los dos actores principales.
Por una lado, la empresa cuenta con un mayor valor del recurso, a un coste bajo y subvencionable, mejora la imagen y el prestigio de la empresa, al tener el talento estará mejor preparada para las posibles adversidades futuras, el personal formado esta mas preparado para tomar decisiones y solucionar problemas, mayor rentabilidad, aumento de la eficacia en el trabajo, aumenta la productividad y en rendimiento, mayor motivación del personal y confianza en la empresa, sentimiento de pertenecía y adhesión al proyecto, mayor flexibilidad organizativa y polivalencia, aumenta la satisfacción del cliente.
Por otro, los trabajadores se enriquecen personal e intelectualmente, se sienten más integrados en la organización, mejores competencias en los puestos de trabajo, estabilidad en el empleo, satisfacción en el puesto de trabajo, mayor predisposición a cambios y nuevos proyectos, igualdad de oportunidades y mejor promoción profesional, incremento de las oportunidades laborales.
“Forma bien a la gente para que puede marcharse, trátales mejor para que no quieran hacerlo”. Richard Branson. (Virgin).

La formación en la empresa solo acarrea beneficios, es muy importante para la empresa y para los trabajadores. La transmisión del conocimiento aporta riqueza y este se debe acometerse a través de la formación. Es responsabilidad de todos hacer que nuestras empresas sean más competitivas y mejoren su posición en los mercados, y la formación es una oportunidad para ello.

miércoles, 6 de enero de 2016

INCENTIVOS: ¿Gasto o inversión?

Una buena retribución lleva aparejada una mayor motivación. Los ingresos a consecuencia del trabajo son fundamentales para cualquier persona ya que con ellos se deben de cubrir las necesidades básicas a la vez que mejorar su calidad de vida en estos entornos difíciles en los tiempos que corren.
La gestión  del área de recursos humanos es la encargada de realizar una buena política retributiva  y las percepciones salariales. Téngase en cuenta que la mayor o total fuente de ingresos de los trabajadores son el salario que perciben y este tiene una gran importancia.

Pero sin duda los costes salariales del conjunto de los trabajadores de una empresa, representan un porcentaje sobre los ingresos o facturaciones y también un porcentaje sobre los beneficios, este varía en función del tipo de actividad y de los márgenes de los productos o servicios que se ofrecen al marcado.

Por lo que resulta muy conveniente que las empresas compensen adecuadamente el trabajo que realizan los trabajadores en sus centros de trabajo, a través de aportaciones diversas dinerarias o no, pero que en cualquier caso cumplan ese papel motivador necesario para la implicación de un proyecto y para asegurar la eficiencia y productividad necesarias para competir en los mercados.
En la inmensa mayoría de las actividades empresariales los salarios, vienen establecidos y regulados en los convenios colectivos, y en muchos casos incluso la posibilidad de instaurar un sistema de incentivos, por regla generar relacionados con el rendimiento y poco más, a través de un copia y pega de otros convenios. En algunos casos este encorsetamiento normativo limita la posibilidad de explorar o aplicar otras formulas incentivadoras y motivadoras, posiblemente más interesantes y eficaces que las clásicas sobre los incentivos basados únicamente en el rendimiento de la cantidad de trabajo en unidades.
Conjugar competitividad, productividad y rentabilidad requiere de una reflexión que no debe de tener un formato fijo para todas las empresas, ya que cada una de ellas tiene sus peculiaridades, estrategia, cultura, valores, ubicación en el mercado, objetivos, estructura, etc.
La empresa y su dirección deben tener claro que quieren incentivar: calidad, productividad, reducción de costes, valor añadido, eficiencia, política de prevención, medio ambiente, etc. Y como lo quiere incentivar. Además es muy importante prever un buen proceso de de negociación y de comunicación. Un sistema de incentivación tiene que ser claro, transparente, flexible y equitativo. A la vez el sistema de control debe ser ágil y que no conlleve excesivos costes en la gestión y valoración del incentivo personal o colectivo.
La crisis y el desempleo no se han instaurado de forma permanente, si bien se está prolongando fuera de todo pronóstico, más pronto que tarde habrá recuperación económica y mas oferta de empleo, por lo que en la medida de lo posible los trabajadores y profesionales tendrán más posibilidades de acceder a empleos que satisfagan mejor sus necesidades, invertir en tener y retener trabajadores cualificados y con experiencia, es una buena política de empresa.
En definitiva los incentivos son una herramienta cuyos efectos conseguirán que el personal se encuentre a gusto en su trabajo y colabore en el aumento de la productividad de la empresa.
Pero como hemos comentado puede ser dinerarios o no dinerarios, lo que se viene denominado salario emocional, aquí también existen muchas posibilidades que perfectamente pueden compaginarse con los incentivos dinerarios: Conciliación de la vida profesional y personal. Ayudas en la búsqueda de vivienda y colegio para los niños. Ayudas a hijos y guardería. Apoyo a familiares dependientes. Planes de pensiones. Vales para víveres, tickets restaurante. Descuentos en prácticas de deportes. Tickets para transporte, viajes y regalos. Servicio de mantenimiento del vehículo, cambio de aceite al coche, servicio de traslado del automóvil al taller. Descuentos en peluquería y tintorería. Formación, flexibilidad laboral, desarrollo profesional, flexibilidad laboral, medidas de colocación interna y externa.

Mi conclusión es que los incentivos elevan la motivación y por lo tanto la eficiencia, son una muy buena inversión.

miércoles, 1 de julio de 2015

LA SATISFACCION DE NUESTROS CLIENTES: UNA OBLIGACION.

Todo proceso de producción o fabricación de un bien o servicio, tiene un objetivo final, atender la demanda de un mercado concreto. La competencia nos obliga a que ese producto cumpla no solo con unas exigencias normativas sino también con algo que es fundamental para la supervivencia de la empresa, la satisfacción del nuestros clientes.
No podemos cometer el error de pensar que nuestra política de calidad interna, es suficiente para garantizar la viabilidad de la empresa. Es claro que la gestión de la calidad interna es una garantía para diferenciarnos de la competencia pero no es suficiente, si no conocemos cual es la percepción que tienen nuestros clientes de nuestro producto o servicio. Podemos conseguir fabricar un producto o servicio de óptimas condiciones y con una buena relación calidad precio, pero verdaderamente, ¿Qué opina nuestro cliente?

Sin duda, la calidad es un factor estratégico determinante, ya que internamente provoca un aumento de la productividad, entendida como la relación de lo realizado con respecto a los recursos utilizados. Pero esto no será suficiente si no somos capaces de obtener un alto grado de satisfacción de nuestros clientes. Por lo tanto se puede concluir que la productividad y la satisfacción del cliente son dos cuestiones fundamentales en el sostenimiento de cualquier actividad industrial, comercial o de servicios.
El grado de satisfacción de nuestros clientes se mide a través de una valoración de los componentes y prestaciones de nuestros productos o servicios que ofrecemos o vendemos, pero además son fundamentales la presentación, el trato personal, la imagen y el prestigio.
Todos hemos escuchado o visto escrito aquello de que “conseguir un cliente nuevo, requiere un esfuerzo cinco veces superior, que conservar uno existente”. La satisfacción del cliente comporta menos gasto en publicidad, más cercanía, incrementa la facturación, no hay riesgo de que se vayan a la competencia, y se convierten en fieles de nuestra empresa o compañía.
No olvidemos que al final un cliente es una persona aunque esta no adquiera el producto para su consumo personal, por lo tanto se convierte en un usuario o comprador que paga por consumir, y que exigirá un nivel de conformidad por la compra realizada, si esta es satisfactoria, queda garantizado que el cliente vuelva de comprar, de lo contrario se cumplirá la tendencia habitual, de no hacer ningún comentario e irse a la competencia, si bien es claro, el riesgo de que el boca a boca sea negativo.
Pero todas estas cuestiones son fáciles de conseguir, se trata de procurar una implicación de nuestros clientes: conocer cuáles son sus expectativas, que opina de nuestros productos, pedirle ayuda para mejorar, que valoración tiene de nuestra empresa, en que podemos ayudarnos mutuamente, en definitiva tiene que sentir que es tenido en cuenta y que es importante.
Un cliente satisfecho nos ayuda a conocer mejor el mercado, nos indica cómo mejorar nuestros productos, nos hace publicidad debido a su satisfacción, en definitiva se convierte en un aliado estratégico de primer orden.
Por lo tanto la satisfacción del cliente en su globalidad es algo que no se le suele dar la importancia que tiene, a veces desde la autocomplacencia, “nos compran porque somos buenos”, y nos olvidamos que en el mercado hay tan buenos como nosotros o más.
Sin duda la comunicación con nuestros clientes debe ser de frecuencia adecuada sin convertirnos en una pesadez, en este sentido es muy recomendable realizar una encuesta de satisfacción con una frecuencia mínima anual, donde se le pregunte de forma directa y facilitando contestación rápidas, sobre nuestros productos sobre nuestra empresa, y su opinión. Internet nos ofrece esta posibilidad de actuación y comunicación,
Esta encuesta debidamente tratada nos arroja información e indicadores de por donde tenemos que orientar nuestras decisiones tácticas, estratégicas y operativas de nuestra empresa. La satisfacción de un cliente va más mucha más allá que una venta o una compra, su concepto es tan amplio como la propia calidad total.

No olvidemos que todos y cada uno de nosotros también somos clientes.

sábado, 24 de enero de 2015

ESPAÑA Y EL REPARTO DEL TRABAJO

Efectos en el supuesto de la Jubilación Parcial Obligatoria a los 60 años.
Nuestro país envejece y se empobrece.

Gráfico propio con datos del Censo del Padrón Municipal INE
España ha dejado de crecer en habitantes desde 2011. Entre 1910 y 2010, la población española aumento en un 135%, pasando de casi 20 millones de habitantes a un poco más de 47 millones. Estos aumentos de población dejan de producirse a partir de 2011, (según el censo del padrón municipal del INE a fecha 1 de enero de 2014). A partir de ese momento se entra en un estancamiento que podemos observar en el gráfico, donde entre 2010 y 2014, la evolución de la población española muestra una linea plana.
Fuente:INE

Las causas de este no aumento poblacional obedecen a varios factores entre otros. Por un lado la falta de trabajo obliga a la población inmigrante a tener que retornar a sus países de origen, y por otro la diferencia entre nacimientos y defunciones ha variado de forma significativa desde 1975. La diferencia positiva de 1975 en 371.187 nacimientos más que fallecimientos ha pasado a 35.296 en 2013. Sin duda nos encontramos en los inicios del envejecimiento de nuestro país, por lo que es necesario la aplicación de medidas que favorezcan un aumento demográfico. Pero no podemos olvidar que la actual crisis no solo esta afectando a la población extranjera residente en España, también los autóctonos se ven obligados a emigrar 
por cuestiones de trabajo y supervivencia, fundamentalmente a los países de Europa. Según datos de EPA en el tercer trimestre de 2014, la tasa de paro se situaba en un 23,67%,la tasa de actividad en un 59,53%, con un total de 5.427.700 parados y 17.504.000 ocupados, y un total de activos de 22.931.700 personas.



Fuentes de empleo que tardaran muchas décadas en volver. En 1991, en España habían 17.220.399  viviendas de varios tipos, de las cuales 2.475.639 estaban desocupadas, es decir, hace mas 20 años ya teníamos un 14,38% de viviendas disponibles vacías. En 2001, las viviendas totales pasaron a 20.946.554, y las desocupadas aumentaron a 3.106.422, el porcentaje de viviendas vacías aumento ligeramente a un 14,83%. Lo que significa que durante esos 10 años se construyeron o rehabilitaron 3.726.155 viviendas más, pero también aumento el número de las desocupadas a 630.783 unidades. 
Es claro que nadie tuvo en consideración esta evolución y se siguió construyendo hasta llegar en 2011 a las  25.208.623 viviendas censadas. Mientras tanto las viviendas desocupadas seguían en los entornos de un 14% de desocupación sobres las disponibles, casi 3,5 millones de viviendas vacías. 

Resulta incomprensible que los mercados lancen productos, cuando no hay demanda. A esta situación hay que añadirle las cantidades de metros cuadrados en naves, edificios, oficinas e industrias disponibles, que en la actualidad están cerradas a consecuencia de la crisis que azota a este país. 
Fuente:EPA

Dato este difícil de valorar a nivel estatal, pero que con toda seguridad ascenderá a muchos millones de metros cuadrados.
Ante este panorama se puede concluir que la construcción en España tardara muchos años en ser lo que fue a efectos de creación de empleo. Quizás en niveles inferiores las reformas y las rehabilitaciones pudieran generar niveles de empleo muy inferiores a los vistos en años anteriores. Lo que significa que la apuesta por la industria y los servicios no tienen discusión como medida de creación de empleo.
Repercusión social. Como hemos comentado anteriormente, España tiene un total de 5.427.700 parados. Pero también tiene ocupados en edades cercanas a la jubilación actual. ¿Pero que pasaría si la edad de jubilacion parcial escalonada y obligaría fuese a los 60 años?.
Antes debo aclarar que es exactamente la jubilacion mencionada: Se trataría de provocar una salida ordenada de mercado laboral que comenzaría a los 60 años y acabaría a los 64 años, a razón de un 20% de la disminución de la jornada anual por año.
Pero esta propuesta tal cual esta planteada necesita de análisis sobre las posibles repercusiones, en el supuesto de que esta medida hubiera entrado en vigor el 1 de enero de 2015. Datos disponibles (Fuente: INE-EPA-Ministerio de Empleo y Seguridad Social), en el tercer trimestre de 2014.
En España hay trabajando entre 65 y más de 69 años más de 140.000 personas que en su mayor parte podrían ser sustituidas por personas sin empleo. Más otras 833.400 entre 60 y 64 años que verían reducida su jornada, para ser cubierta con contrataciones. Mas los 1.582.100 que tienen entre 55 y 59 años que de forma progresiva irían accediendo a este tipo de jubilación. O bien por años ya cumplidos o por cercanía a la edad de 60 años, nos encontramos con una fuente inagotable de personas que quedarían sujetas a la propuesta, cifrada en más de 2,5 millones de personas que en unos casos de forma directa o de forma progresiva dejarían el trabajo para ser sustituidos por desempleados a lo largo de más de una década.
Esta medida que seguiré desarrollando a efectos económicos a lo largo de este articulo, conlleva algunas repercusión sociales tales como: por un lado, se aumentaría el nivel de calidad de vida de forma general, tanto para los que vayan entrando en el mundo laboral como para los que vayan saliendo de él. Pero también hay otro efecto muy importante, “La trasmisión del conocimiento”.
Poder conjugar en el entorno laboral la experiencia de los años en el trabajo con los conocimientos de nuestros jóvenes formados, estoy convencido que es un binomio que tendría efectos muy positivos para la productividad de nuestro país y para la mejora del producto interior bruto. Además se evitaría la salida de nuestros ciudadanos preparados y bien formados a otros países, por lo que se rentabilizarian mucho mas nuestros recursos humanos.
Repercusión en jornadas de trabajo y empleo.
En España se jubilan de media 100.000 trabajadores cada año, me estoy refiriendo a la jubilación de trabajo, en estos datos quedan excluidas, las incapacidades permanentes, orfandades, viudedad y favor de familiares. Para realizar las proyecciones de la repercusión de la propuestas he utilizados dos cifras, 100.000 como numero de jubilados al año y 1.760 horas de jornada al año. 
El desarrollo de este supuesto comenzaria un año cualquiera por ejemplo 2015, el 1 de enero, 100.000 personas entran en la propuesta, (no se contabilizan las 140.000 jubilaciones por ser mayores de 64 años), y dejan de hacer el 20% de su jornada, lo que es lo mismo dejar de hacer 352 horas de trabajo efectivo el primer año, lo que equivale a 44 días de trabajo por trabajador prejubilado, esto son 4,4 millones de días efectivos de trabajo, que llevados a días naturales derivados de la contratación resultan, 240.000 contratos de 1 mes, u 80.000 contratos de 3 meses o 40.000 contratos de 6 meses o 20.000 contratos de 12 meses.
Pero el segundo año de aplicación supuestamente en 2016, tendríamos las mismas cifras de los nuevos prejubilados, más los prejubilados del año anterior que entrarían en una reducción de 20% de la jornada del primer año, más otro 20% de la jornada del segundo año. Esto equivale a 720.000 contratos de 1 mes, o 240.000 contratos de 3 meses o 120.000 contratos de 6 meses o 60.000 contratos de 12 meses.
 
Si realizamos las proyecciones hasta el último año nos encontraríamos que la aplicación de la jubilación parcial progresiva nos daría la posibilidad de crear 3,6 millones de contratos de 1 mes, o 1,2 millones de contratos de 3 meses o 600.000 contratos de 6 meses o 300.000 contratos de 12 meses. Esta proporción se mantendría en el tiempo debido al envejecimiento de la población trabajadora a la vez que se crearía empleo estable. Pero sin duda esto tiene un coste económico.
Repercusión económica. Para realizar los cálculos de los ingresos y gastos de la propuesta he utilizado los siguientes parámetros: Horas efectivas dejadas de trabajar y las contratadas, a una valor de 12,27 euros y un porcentaje del 37,4% de la recaudación de la Seguridad Social de la aportación del trabajador y de la empresa. 
Como era de suponer los ingresos a la Seguridad Social derivados de las contrataciones son muy inferiores a los gastos que se irían generando al atender el pago del 100% de la base de cotización de las reducciones de las jornadas. En el total del lustro estas diferencias negativas de forma acumulada ascenderían a casi 9.500 millones de euros, algo que dejaría maltrecha la caja de la Seguridad Social. Además de forma permanente una vez terminado el periodo se necesitaría 4.000 millones de euros para sostener el sistema en la parte de estas prejubilaciones que comenzarían a los 60 años. Por lo tanto tal cual esta planteada la propuesta necesitaria de ingresos que la equilibren y la hagan sostenible.
Posibles ingresos.  Entendiendo que el 50% de las horas dejadas de trabajar en los periodos de las jubilaciones, sean atendidas por trabajadores que están cobrando una prestación o subsidio y esta de forma conservadora solo ascienda a 600 euros/mes de media y atendiendo a los resultados de las contrataciones de esas horas llevados a términos anuales nos daría el siguiente cuadro: 
En el total del periodo se podrían conseguir unos ahorros de entorno a los 2.520 millones de euros. Cantidad insuficiente sobre los 9.500 millones necesarios para equilibrar la balanza de ingresos y gastos. Por lo que tenemos que seguir buscando más alternativas.
La siguiente posible alternativa puede resultar polémica pero no por ello deja de ser efectiva. Atendiendo como he comentado antes, a un salario medio de 21.600 euros/mes y dando esta misma cifra como base de cotizacion, podemos realizar los cálculos de los ingresos a la Seguridad Social de los 17,5 millones de ocupados, esta cantidad asciende a 141.404 millones de euros/años.
En un supuesto de un aumento del porcentaje de seguridad social el 1%, y sin entrar en quien debería pagar y como se reparte entre la S.S. que aporta la empresa y la que aporta el trabajador, los ingresos aumentarían en 3.780.864.000 euros/año, que el periodo de 5 años ascendería a 18.904.320.000 euros.
Téngase en cuenta que estos son datos orientativos a modo de ejemplo, ya que los cálculos están realizados por un total de ocupados como si tuvieran jornada completa.
Con los datos barajados hasta el momento resulta la siguiente tabla resumen:

Podemos observan que los gastos vienen dados por el pago de la jubilación parcial según se vaya produciendo en cada uno de los años, y que los ingresos en este supuesto vienen por tres vías, la recaudación de la seguridad social de los nuevos contratos, el ahorro del subsidio que no se abonara y el aumento de los ingresos por la aplicación del 1% de los contratos actuales. Se puede observar que la relación de los ingresos da para atender la propuesta de forma mas que suficiente.  Con estos cálculos se puede modificar a la baja la parte mas polémica de esta propuesta, hasta un aumento del 0,5%, en este caso la diferencia total de I menos G quedaría en  2.509.143.360 euros.
Los cálculos realizados son estimados en función de la fuente, por lo que pueden estar sujetos a variaciones, si bien, se trata de ver las posibilidades de adelantar la jubilación como fuente de creación de empleo entre otras medidas no expuestas en este articulo.
Posibles alternativas complementarias para reactivar el sistema. En fecha 8 de marzo de 2013, Raquel Pascual en Cinco Días publico un artículo titulado: Así se jubila la gente en España. En el mismo se recoge, cito textualmente. El secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, fue claro y contundente cuando esbozó en el Parlamento su intención de endurecer el retiro anticipado. “Una de nuestras señas de identidad de nuestro sistema será en el futuro la prolongación de la vida laboral y el envejecimiento activo; no hay otra alternativa”, dijo a los parlamentarios.”
En fecha 25 de octubre de 2013, ABC en su apartado de economía, publico un artículo titulado: España, el país del sur de Europa con mayor economía sumergida y fraude fiscal. Y cuyo subtitulo decía. Un estudio calcula que en nuestro país hay una actividad no declarada del 28,7% del PIB y que cada año las arcas públicas dejan de recaudar 80.000 millones de euros por ello.
En fecha 29 de enero de 2014, El País publico un artículo titulado: Gestha dice que la economía sumergida creció al 24,6% del PIB por la crisis. Y cuyo subtitulo decía. El dinero negro aumenta en 60.000 millones de euros, según un informe de esta asociación.
En fecha 9 de febrero de 2014, José García Montalvo en  EL Mundo publico un artículo titulado: ¿Aumenta la economía sumergida? Y que en su resumen decía: no resulta convincente hablar de un significativo aumento de la economía sumergida en España aunque ciertamente su nivel es superior a la media europea. Con independencia de cuál sea su proporción exacta es imprescindible continuar actuando contra el fraude fiscal. La propuesta de incluir en la reforma fiscal la posibilidad de desgravar por los servicios a particulares, siempre que se formalice una factura, sería un buen incentivo en esta dirección.
En fecha 6 de junio de 2014, Jaime Viñas, en Cinco Días publico un artículo cuyo titular decía: Los españoles tienen 144.000 millones en paraísos fiscales. Fedea estima el fraude fiscal en el IRPF en 20.000 millones.


Se comenta ya con fuerza que la eliminación de la circulación de los billetes de 200 y 500 euros podría ser una medida de combate contra el dinero negro y el fraude fiscal.
Lo bien cierto es que llevamos escuchando la existencia de un fraude variado, IVA, IRPF, Capitales en el exterior, Patrimonios, Economía sumergida, etc, pero no parece que la lucha contra el mismo este siendo muy efectiva. Es posible que la recaudación adecuada de cada uno de los impuestos supongan unas cantidades de euros astronómicas, que podrían destinarse a atender las necesidades de nuestro país, tales como sanidad, educación, medio ambiente, pensiones, ayudas a las PYMES, creación de empleo, etc. De esta forma España podría convertirse en uno de los países de Europa más importantes, además de mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos.
El éxito es dependiente del esfuerzo. Sófocles,