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domingo, 6 de marzo de 2016

15 años de la evolución de las empresas en España.(Parte I)

En el año 2000, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España habían censadas 2.595.392 empresas de todo tipo, Sociedades Anónimas, Sociedades, Limitadas, Sociedades Colectivas, Sociedades Comandatarias, Comunidades de Bienes, Cooperativas, Personas físicas, etc. En 2015, el total de número de empresa pasó a 3.186.878, es decir un aumento de 591.486 empresas. De media cada año en España se creaban casi 37.000 empresas. Pero en verdad ¿cómo han evolucionado las empresas en España? Para ello es necesario desglosar las empresas, en este caso por número de trabajadores. Dada la extensión del contenido realizare varias partes de esta evoluciòn.






















El número de empresas de España, tiene un crecimiento entre 2000 y 2008 de un total 826.847, de todo tipo, el conjunto de empresa en este periodo creció a una media anual de 91.872 empresas por año. Sin embargo en 2009 comienza un descenso en el número de empresa que dura hasta 2014, donde se da una desaparición de 302.929 empresas, es 2015 donde se experimentó un ligero aumento de 67.568 empresas, cifra está lejos de las medias alcanzadas hasta 2008.

En el mismo periodo las empresas sin asalariados,  tuvieron un crecimiento de 378.100, que se mantuvo de forma creciente entre 2000 y 2011, donde se paso de 1.417.221 a 1.795.321 empresas sin asalariados. Entre 2011 y 2014 este tipo de empresa cae en 122.838, y se produce un aumento en 2015 de 81.519 empresas, volviendo a las cifras de 2008, donde existía una total de 1.754.374. El crecimiento medio anual del periodo se cifra en 21.000 empresas de este tipo, lejos de las 34.000 de media que se dieron en el periodo de 2000 a 2008.

En cuanto a las empresas de entre uno y dos trabajadores de 2000 con 666.054 empresas, se pasa a 899.802 en 2015. Este tipo de empresas experimenta un crecimiento hasta 2008 de 292.657, es decir, una media de 32.500 empresas por año. Pero entre 2008 y 2015, se produce un decrecimiento de hasta 58.909 empresas, solo en 2015 desaparecen mas de 21.000 empresas de entre uno y dos trabajadores.

Sobre las empresas de entre tres y cinco trabajadores, se produce una situación similar en el periodo de entre 2000 y 2008, es decir un aumento de las mismas de más de 99.000 empresas. De 246.660 en 2000, se pasa a 345.848 en 2008, al igual que ocurre en los tipos de empresas anteriores, hasta 2014, desaparecen más de 58.000, y en 2015 vuelven a resurgir 2.818 nuevas empresas. De las 246.660 computadas en 2000 a las 287.430 de 2015, este tipo de empresas experimentan un aumento en el periodo de 40.770, si bien en 2009, se alcanzo la cifra de 345.848 empresas de entre tres y cinco trabajadores.

lunes, 1 de febrero de 2016

FORMACIÓN: ¿GASTO O INVERSIÓN?

“Solo hay algo peor que formar a tus empleados y que se vayan. No formarlos y que se queden”. Henry Ford. (Fundador de Ford).
Todavía no se considera la formación como una materia necesaria para un mejor desarrollo de la empresa a todos los niveles. Existen un gran número de empresas que no usan el crédito que tienen asignado en su totalidad y muchas de ellas, ni siquiera la mitad del mismo.
El día a día, la gestión o la falta de tiempo, hacen que se olvide o se deje en un segundo plano, la formación para trabajadores y directivos, cuestión muy importante, en el reciclaje y transmisión del conocimiento. Formar y formarse para mejorar lo que ya conocemos y adquirir conocimientos nuevos en lo que desconocemos, está más cerca de ser una inversión que un gasto. Todo esto a pesar de la existencia de Planes de ayuda a la Formación Continua con financiación del Fondo Social Europeo y de la Fundación Tripartita.
Las empresas disponen de un crédito anual asignado en función del número de trabajadores y de la cuantía de la cuota de formación profesional, por lo que la formación se puede financiar en las cuotas de la seguridad social. El Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, estableció las cuantías sujetas a subvención a las empresas que inviertan en formación. EL cálculo del crédito de formación se realiza anualmente y no es acumulable, por lo que es muy recomendable hacer uso del mismo, de lo contrario se pierde, además se asegura una cantidad mínima de más de 400 euros, a cada empresa para invertir en formación. Existen varias modalidades que cada empresa puede acoplar en función de sus características, presencial, semi presencial, distancia, teleformación o mixta.
“Si crees que la formación es cara, prueba con la ignorancia”. Derek Bok. (Ex Rector Harvard University).  

La formación lejos de ser un gasto o una pérdida de la inversión, es justamente lo contrario y donde hay muchos beneficios a considerar para los dos actores principales.
Por una lado, la empresa cuenta con un mayor valor del recurso, a un coste bajo y subvencionable, mejora la imagen y el prestigio de la empresa, al tener el talento estará mejor preparada para las posibles adversidades futuras, el personal formado esta mas preparado para tomar decisiones y solucionar problemas, mayor rentabilidad, aumento de la eficacia en el trabajo, aumenta la productividad y en rendimiento, mayor motivación del personal y confianza en la empresa, sentimiento de pertenecía y adhesión al proyecto, mayor flexibilidad organizativa y polivalencia, aumenta la satisfacción del cliente.
Por otro, los trabajadores se enriquecen personal e intelectualmente, se sienten más integrados en la organización, mejores competencias en los puestos de trabajo, estabilidad en el empleo, satisfacción en el puesto de trabajo, mayor predisposición a cambios y nuevos proyectos, igualdad de oportunidades y mejor promoción profesional, incremento de las oportunidades laborales.
“Forma bien a la gente para que puede marcharse, trátales mejor para que no quieran hacerlo”. Richard Branson. (Virgin).

La formación en la empresa solo acarrea beneficios, es muy importante para la empresa y para los trabajadores. La transmisión del conocimiento aporta riqueza y este se debe acometerse a través de la formación. Es responsabilidad de todos hacer que nuestras empresas sean más competitivas y mejoren su posición en los mercados, y la formación es una oportunidad para ello.

miércoles, 6 de enero de 2016

INCENTIVOS: ¿Gasto o inversión?

Una buena retribución lleva aparejada una mayor motivación. Los ingresos a consecuencia del trabajo son fundamentales para cualquier persona ya que con ellos se deben de cubrir las necesidades básicas a la vez que mejorar su calidad de vida en estos entornos difíciles en los tiempos que corren.
La gestión  del área de recursos humanos es la encargada de realizar una buena política retributiva  y las percepciones salariales. Téngase en cuenta que la mayor o total fuente de ingresos de los trabajadores son el salario que perciben y este tiene una gran importancia.

Pero sin duda los costes salariales del conjunto de los trabajadores de una empresa, representan un porcentaje sobre los ingresos o facturaciones y también un porcentaje sobre los beneficios, este varía en función del tipo de actividad y de los márgenes de los productos o servicios que se ofrecen al marcado.

Por lo que resulta muy conveniente que las empresas compensen adecuadamente el trabajo que realizan los trabajadores en sus centros de trabajo, a través de aportaciones diversas dinerarias o no, pero que en cualquier caso cumplan ese papel motivador necesario para la implicación de un proyecto y para asegurar la eficiencia y productividad necesarias para competir en los mercados.
En la inmensa mayoría de las actividades empresariales los salarios, vienen establecidos y regulados en los convenios colectivos, y en muchos casos incluso la posibilidad de instaurar un sistema de incentivos, por regla generar relacionados con el rendimiento y poco más, a través de un copia y pega de otros convenios. En algunos casos este encorsetamiento normativo limita la posibilidad de explorar o aplicar otras formulas incentivadoras y motivadoras, posiblemente más interesantes y eficaces que las clásicas sobre los incentivos basados únicamente en el rendimiento de la cantidad de trabajo en unidades.
Conjugar competitividad, productividad y rentabilidad requiere de una reflexión que no debe de tener un formato fijo para todas las empresas, ya que cada una de ellas tiene sus peculiaridades, estrategia, cultura, valores, ubicación en el mercado, objetivos, estructura, etc.
La empresa y su dirección deben tener claro que quieren incentivar: calidad, productividad, reducción de costes, valor añadido, eficiencia, política de prevención, medio ambiente, etc. Y como lo quiere incentivar. Además es muy importante prever un buen proceso de de negociación y de comunicación. Un sistema de incentivación tiene que ser claro, transparente, flexible y equitativo. A la vez el sistema de control debe ser ágil y que no conlleve excesivos costes en la gestión y valoración del incentivo personal o colectivo.
La crisis y el desempleo no se han instaurado de forma permanente, si bien se está prolongando fuera de todo pronóstico, más pronto que tarde habrá recuperación económica y mas oferta de empleo, por lo que en la medida de lo posible los trabajadores y profesionales tendrán más posibilidades de acceder a empleos que satisfagan mejor sus necesidades, invertir en tener y retener trabajadores cualificados y con experiencia, es una buena política de empresa.
En definitiva los incentivos son una herramienta cuyos efectos conseguirán que el personal se encuentre a gusto en su trabajo y colabore en el aumento de la productividad de la empresa.
Pero como hemos comentado puede ser dinerarios o no dinerarios, lo que se viene denominado salario emocional, aquí también existen muchas posibilidades que perfectamente pueden compaginarse con los incentivos dinerarios: Conciliación de la vida profesional y personal. Ayudas en la búsqueda de vivienda y colegio para los niños. Ayudas a hijos y guardería. Apoyo a familiares dependientes. Planes de pensiones. Vales para víveres, tickets restaurante. Descuentos en prácticas de deportes. Tickets para transporte, viajes y regalos. Servicio de mantenimiento del vehículo, cambio de aceite al coche, servicio de traslado del automóvil al taller. Descuentos en peluquería y tintorería. Formación, flexibilidad laboral, desarrollo profesional, flexibilidad laboral, medidas de colocación interna y externa.

Mi conclusión es que los incentivos elevan la motivación y por lo tanto la eficiencia, son una muy buena inversión.

miércoles, 1 de julio de 2015

LA SATISFACCION DE NUESTROS CLIENTES: UNA OBLIGACION.

Todo proceso de producción o fabricación de un bien o servicio, tiene un objetivo final, atender la demanda de un mercado concreto. La competencia nos obliga a que ese producto cumpla no solo con unas exigencias normativas sino también con algo que es fundamental para la supervivencia de la empresa, la satisfacción del nuestros clientes.
No podemos cometer el error de pensar que nuestra política de calidad interna, es suficiente para garantizar la viabilidad de la empresa. Es claro que la gestión de la calidad interna es una garantía para diferenciarnos de la competencia pero no es suficiente, si no conocemos cual es la percepción que tienen nuestros clientes de nuestro producto o servicio. Podemos conseguir fabricar un producto o servicio de óptimas condiciones y con una buena relación calidad precio, pero verdaderamente, ¿Qué opina nuestro cliente?

Sin duda, la calidad es un factor estratégico determinante, ya que internamente provoca un aumento de la productividad, entendida como la relación de lo realizado con respecto a los recursos utilizados. Pero esto no será suficiente si no somos capaces de obtener un alto grado de satisfacción de nuestros clientes. Por lo tanto se puede concluir que la productividad y la satisfacción del cliente son dos cuestiones fundamentales en el sostenimiento de cualquier actividad industrial, comercial o de servicios.
El grado de satisfacción de nuestros clientes se mide a través de una valoración de los componentes y prestaciones de nuestros productos o servicios que ofrecemos o vendemos, pero además son fundamentales la presentación, el trato personal, la imagen y el prestigio.
Todos hemos escuchado o visto escrito aquello de que “conseguir un cliente nuevo, requiere un esfuerzo cinco veces superior, que conservar uno existente”. La satisfacción del cliente comporta menos gasto en publicidad, más cercanía, incrementa la facturación, no hay riesgo de que se vayan a la competencia, y se convierten en fieles de nuestra empresa o compañía.
No olvidemos que al final un cliente es una persona aunque esta no adquiera el producto para su consumo personal, por lo tanto se convierte en un usuario o comprador que paga por consumir, y que exigirá un nivel de conformidad por la compra realizada, si esta es satisfactoria, queda garantizado que el cliente vuelva de comprar, de lo contrario se cumplirá la tendencia habitual, de no hacer ningún comentario e irse a la competencia, si bien es claro, el riesgo de que el boca a boca sea negativo.
Pero todas estas cuestiones son fáciles de conseguir, se trata de procurar una implicación de nuestros clientes: conocer cuáles son sus expectativas, que opina de nuestros productos, pedirle ayuda para mejorar, que valoración tiene de nuestra empresa, en que podemos ayudarnos mutuamente, en definitiva tiene que sentir que es tenido en cuenta y que es importante.
Un cliente satisfecho nos ayuda a conocer mejor el mercado, nos indica cómo mejorar nuestros productos, nos hace publicidad debido a su satisfacción, en definitiva se convierte en un aliado estratégico de primer orden.
Por lo tanto la satisfacción del cliente en su globalidad es algo que no se le suele dar la importancia que tiene, a veces desde la autocomplacencia, “nos compran porque somos buenos”, y nos olvidamos que en el mercado hay tan buenos como nosotros o más.
Sin duda la comunicación con nuestros clientes debe ser de frecuencia adecuada sin convertirnos en una pesadez, en este sentido es muy recomendable realizar una encuesta de satisfacción con una frecuencia mínima anual, donde se le pregunte de forma directa y facilitando contestación rápidas, sobre nuestros productos sobre nuestra empresa, y su opinión. Internet nos ofrece esta posibilidad de actuación y comunicación,
Esta encuesta debidamente tratada nos arroja información e indicadores de por donde tenemos que orientar nuestras decisiones tácticas, estratégicas y operativas de nuestra empresa. La satisfacción de un cliente va más mucha más allá que una venta o una compra, su concepto es tan amplio como la propia calidad total.

No olvidemos que todos y cada uno de nosotros también somos clientes.

sábado, 24 de enero de 2015

ESPAÑA Y EL REPARTO DEL TRABAJO

Efectos en el supuesto de la Jubilación Parcial Obligatoria a los 60 años.
Nuestro país envejece y se empobrece.

Gráfico propio con datos del Censo del Padrón Municipal INE
España ha dejado de crecer en habitantes desde 2011. Entre 1910 y 2010, la población española aumento en un 135%, pasando de casi 20 millones de habitantes a un poco más de 47 millones. Estos aumentos de población dejan de producirse a partir de 2011, (según el censo del padrón municipal del INE a fecha 1 de enero de 2014). A partir de ese momento se entra en un estancamiento que podemos observar en el gráfico, donde entre 2010 y 2014, la evolución de la población española muestra una linea plana.
Fuente:INE

Las causas de este no aumento poblacional obedecen a varios factores entre otros. Por un lado la falta de trabajo obliga a la población inmigrante a tener que retornar a sus países de origen, y por otro la diferencia entre nacimientos y defunciones ha variado de forma significativa desde 1975. La diferencia positiva de 1975 en 371.187 nacimientos más que fallecimientos ha pasado a 35.296 en 2013. Sin duda nos encontramos en los inicios del envejecimiento de nuestro país, por lo que es necesario la aplicación de medidas que favorezcan un aumento demográfico. Pero no podemos olvidar que la actual crisis no solo esta afectando a la población extranjera residente en España, también los autóctonos se ven obligados a emigrar 
por cuestiones de trabajo y supervivencia, fundamentalmente a los países de Europa. Según datos de EPA en el tercer trimestre de 2014, la tasa de paro se situaba en un 23,67%,la tasa de actividad en un 59,53%, con un total de 5.427.700 parados y 17.504.000 ocupados, y un total de activos de 22.931.700 personas.



Fuentes de empleo que tardaran muchas décadas en volver. En 1991, en España habían 17.220.399  viviendas de varios tipos, de las cuales 2.475.639 estaban desocupadas, es decir, hace mas 20 años ya teníamos un 14,38% de viviendas disponibles vacías. En 2001, las viviendas totales pasaron a 20.946.554, y las desocupadas aumentaron a 3.106.422, el porcentaje de viviendas vacías aumento ligeramente a un 14,83%. Lo que significa que durante esos 10 años se construyeron o rehabilitaron 3.726.155 viviendas más, pero también aumento el número de las desocupadas a 630.783 unidades. 
Es claro que nadie tuvo en consideración esta evolución y se siguió construyendo hasta llegar en 2011 a las  25.208.623 viviendas censadas. Mientras tanto las viviendas desocupadas seguían en los entornos de un 14% de desocupación sobres las disponibles, casi 3,5 millones de viviendas vacías. 

Resulta incomprensible que los mercados lancen productos, cuando no hay demanda. A esta situación hay que añadirle las cantidades de metros cuadrados en naves, edificios, oficinas e industrias disponibles, que en la actualidad están cerradas a consecuencia de la crisis que azota a este país. 
Fuente:EPA

Dato este difícil de valorar a nivel estatal, pero que con toda seguridad ascenderá a muchos millones de metros cuadrados.
Ante este panorama se puede concluir que la construcción en España tardara muchos años en ser lo que fue a efectos de creación de empleo. Quizás en niveles inferiores las reformas y las rehabilitaciones pudieran generar niveles de empleo muy inferiores a los vistos en años anteriores. Lo que significa que la apuesta por la industria y los servicios no tienen discusión como medida de creación de empleo.
Repercusión social. Como hemos comentado anteriormente, España tiene un total de 5.427.700 parados. Pero también tiene ocupados en edades cercanas a la jubilación actual. ¿Pero que pasaría si la edad de jubilacion parcial escalonada y obligaría fuese a los 60 años?.
Antes debo aclarar que es exactamente la jubilacion mencionada: Se trataría de provocar una salida ordenada de mercado laboral que comenzaría a los 60 años y acabaría a los 64 años, a razón de un 20% de la disminución de la jornada anual por año.
Pero esta propuesta tal cual esta planteada necesita de análisis sobre las posibles repercusiones, en el supuesto de que esta medida hubiera entrado en vigor el 1 de enero de 2015. Datos disponibles (Fuente: INE-EPA-Ministerio de Empleo y Seguridad Social), en el tercer trimestre de 2014.
En España hay trabajando entre 65 y más de 69 años más de 140.000 personas que en su mayor parte podrían ser sustituidas por personas sin empleo. Más otras 833.400 entre 60 y 64 años que verían reducida su jornada, para ser cubierta con contrataciones. Mas los 1.582.100 que tienen entre 55 y 59 años que de forma progresiva irían accediendo a este tipo de jubilación. O bien por años ya cumplidos o por cercanía a la edad de 60 años, nos encontramos con una fuente inagotable de personas que quedarían sujetas a la propuesta, cifrada en más de 2,5 millones de personas que en unos casos de forma directa o de forma progresiva dejarían el trabajo para ser sustituidos por desempleados a lo largo de más de una década.
Esta medida que seguiré desarrollando a efectos económicos a lo largo de este articulo, conlleva algunas repercusión sociales tales como: por un lado, se aumentaría el nivel de calidad de vida de forma general, tanto para los que vayan entrando en el mundo laboral como para los que vayan saliendo de él. Pero también hay otro efecto muy importante, “La trasmisión del conocimiento”.
Poder conjugar en el entorno laboral la experiencia de los años en el trabajo con los conocimientos de nuestros jóvenes formados, estoy convencido que es un binomio que tendría efectos muy positivos para la productividad de nuestro país y para la mejora del producto interior bruto. Además se evitaría la salida de nuestros ciudadanos preparados y bien formados a otros países, por lo que se rentabilizarian mucho mas nuestros recursos humanos.
Repercusión en jornadas de trabajo y empleo.
En España se jubilan de media 100.000 trabajadores cada año, me estoy refiriendo a la jubilación de trabajo, en estos datos quedan excluidas, las incapacidades permanentes, orfandades, viudedad y favor de familiares. Para realizar las proyecciones de la repercusión de la propuestas he utilizados dos cifras, 100.000 como numero de jubilados al año y 1.760 horas de jornada al año. 
El desarrollo de este supuesto comenzaria un año cualquiera por ejemplo 2015, el 1 de enero, 100.000 personas entran en la propuesta, (no se contabilizan las 140.000 jubilaciones por ser mayores de 64 años), y dejan de hacer el 20% de su jornada, lo que es lo mismo dejar de hacer 352 horas de trabajo efectivo el primer año, lo que equivale a 44 días de trabajo por trabajador prejubilado, esto son 4,4 millones de días efectivos de trabajo, que llevados a días naturales derivados de la contratación resultan, 240.000 contratos de 1 mes, u 80.000 contratos de 3 meses o 40.000 contratos de 6 meses o 20.000 contratos de 12 meses.
Pero el segundo año de aplicación supuestamente en 2016, tendríamos las mismas cifras de los nuevos prejubilados, más los prejubilados del año anterior que entrarían en una reducción de 20% de la jornada del primer año, más otro 20% de la jornada del segundo año. Esto equivale a 720.000 contratos de 1 mes, o 240.000 contratos de 3 meses o 120.000 contratos de 6 meses o 60.000 contratos de 12 meses.
 
Si realizamos las proyecciones hasta el último año nos encontraríamos que la aplicación de la jubilación parcial progresiva nos daría la posibilidad de crear 3,6 millones de contratos de 1 mes, o 1,2 millones de contratos de 3 meses o 600.000 contratos de 6 meses o 300.000 contratos de 12 meses. Esta proporción se mantendría en el tiempo debido al envejecimiento de la población trabajadora a la vez que se crearía empleo estable. Pero sin duda esto tiene un coste económico.
Repercusión económica. Para realizar los cálculos de los ingresos y gastos de la propuesta he utilizado los siguientes parámetros: Horas efectivas dejadas de trabajar y las contratadas, a una valor de 12,27 euros y un porcentaje del 37,4% de la recaudación de la Seguridad Social de la aportación del trabajador y de la empresa. 
Como era de suponer los ingresos a la Seguridad Social derivados de las contrataciones son muy inferiores a los gastos que se irían generando al atender el pago del 100% de la base de cotización de las reducciones de las jornadas. En el total del lustro estas diferencias negativas de forma acumulada ascenderían a casi 9.500 millones de euros, algo que dejaría maltrecha la caja de la Seguridad Social. Además de forma permanente una vez terminado el periodo se necesitaría 4.000 millones de euros para sostener el sistema en la parte de estas prejubilaciones que comenzarían a los 60 años. Por lo tanto tal cual esta planteada la propuesta necesitaria de ingresos que la equilibren y la hagan sostenible.
Posibles ingresos.  Entendiendo que el 50% de las horas dejadas de trabajar en los periodos de las jubilaciones, sean atendidas por trabajadores que están cobrando una prestación o subsidio y esta de forma conservadora solo ascienda a 600 euros/mes de media y atendiendo a los resultados de las contrataciones de esas horas llevados a términos anuales nos daría el siguiente cuadro: 
En el total del periodo se podrían conseguir unos ahorros de entorno a los 2.520 millones de euros. Cantidad insuficiente sobre los 9.500 millones necesarios para equilibrar la balanza de ingresos y gastos. Por lo que tenemos que seguir buscando más alternativas.
La siguiente posible alternativa puede resultar polémica pero no por ello deja de ser efectiva. Atendiendo como he comentado antes, a un salario medio de 21.600 euros/mes y dando esta misma cifra como base de cotizacion, podemos realizar los cálculos de los ingresos a la Seguridad Social de los 17,5 millones de ocupados, esta cantidad asciende a 141.404 millones de euros/años.
En un supuesto de un aumento del porcentaje de seguridad social el 1%, y sin entrar en quien debería pagar y como se reparte entre la S.S. que aporta la empresa y la que aporta el trabajador, los ingresos aumentarían en 3.780.864.000 euros/año, que el periodo de 5 años ascendería a 18.904.320.000 euros.
Téngase en cuenta que estos son datos orientativos a modo de ejemplo, ya que los cálculos están realizados por un total de ocupados como si tuvieran jornada completa.
Con los datos barajados hasta el momento resulta la siguiente tabla resumen:

Podemos observan que los gastos vienen dados por el pago de la jubilación parcial según se vaya produciendo en cada uno de los años, y que los ingresos en este supuesto vienen por tres vías, la recaudación de la seguridad social de los nuevos contratos, el ahorro del subsidio que no se abonara y el aumento de los ingresos por la aplicación del 1% de los contratos actuales. Se puede observar que la relación de los ingresos da para atender la propuesta de forma mas que suficiente.  Con estos cálculos se puede modificar a la baja la parte mas polémica de esta propuesta, hasta un aumento del 0,5%, en este caso la diferencia total de I menos G quedaría en  2.509.143.360 euros.
Los cálculos realizados son estimados en función de la fuente, por lo que pueden estar sujetos a variaciones, si bien, se trata de ver las posibilidades de adelantar la jubilación como fuente de creación de empleo entre otras medidas no expuestas en este articulo.
Posibles alternativas complementarias para reactivar el sistema. En fecha 8 de marzo de 2013, Raquel Pascual en Cinco Días publico un artículo titulado: Así se jubila la gente en España. En el mismo se recoge, cito textualmente. El secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, fue claro y contundente cuando esbozó en el Parlamento su intención de endurecer el retiro anticipado. “Una de nuestras señas de identidad de nuestro sistema será en el futuro la prolongación de la vida laboral y el envejecimiento activo; no hay otra alternativa”, dijo a los parlamentarios.”
En fecha 25 de octubre de 2013, ABC en su apartado de economía, publico un artículo titulado: España, el país del sur de Europa con mayor economía sumergida y fraude fiscal. Y cuyo subtitulo decía. Un estudio calcula que en nuestro país hay una actividad no declarada del 28,7% del PIB y que cada año las arcas públicas dejan de recaudar 80.000 millones de euros por ello.
En fecha 29 de enero de 2014, El País publico un artículo titulado: Gestha dice que la economía sumergida creció al 24,6% del PIB por la crisis. Y cuyo subtitulo decía. El dinero negro aumenta en 60.000 millones de euros, según un informe de esta asociación.
En fecha 9 de febrero de 2014, José García Montalvo en  EL Mundo publico un artículo titulado: ¿Aumenta la economía sumergida? Y que en su resumen decía: no resulta convincente hablar de un significativo aumento de la economía sumergida en España aunque ciertamente su nivel es superior a la media europea. Con independencia de cuál sea su proporción exacta es imprescindible continuar actuando contra el fraude fiscal. La propuesta de incluir en la reforma fiscal la posibilidad de desgravar por los servicios a particulares, siempre que se formalice una factura, sería un buen incentivo en esta dirección.
En fecha 6 de junio de 2014, Jaime Viñas, en Cinco Días publico un artículo cuyo titular decía: Los españoles tienen 144.000 millones en paraísos fiscales. Fedea estima el fraude fiscal en el IRPF en 20.000 millones.


Se comenta ya con fuerza que la eliminación de la circulación de los billetes de 200 y 500 euros podría ser una medida de combate contra el dinero negro y el fraude fiscal.
Lo bien cierto es que llevamos escuchando la existencia de un fraude variado, IVA, IRPF, Capitales en el exterior, Patrimonios, Economía sumergida, etc, pero no parece que la lucha contra el mismo este siendo muy efectiva. Es posible que la recaudación adecuada de cada uno de los impuestos supongan unas cantidades de euros astronómicas, que podrían destinarse a atender las necesidades de nuestro país, tales como sanidad, educación, medio ambiente, pensiones, ayudas a las PYMES, creación de empleo, etc. De esta forma España podría convertirse en uno de los países de Europa más importantes, además de mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos.
El éxito es dependiente del esfuerzo. Sófocles,

sábado, 17 de enero de 2015

La importancia de la OT en la viabilidad de la empresa

Primero me gustaría aclarar, que para mí la Organización del Trabajo (OT) no es solo importante cuando se habla de viabilidad de la empresa, o cuando se está en época de crisis, sino cuando se habla de empresa, con o sin problemas de viabilidad, de refinanciación, de mercados, o concursadas, etc. Es decir la empresa, necesita sin duda alguna de la OT. Y en mi opinión esto sigue siendo una asignatura pendiente, que intentare desarrollar en este artículo para su debate. Por lo tanto la primera afirmación que pongo encima de la mesa para su debate, es la siguiente: La utilización adecuada de la organización del trabajo en la empresa, entre otras, es una medida preventiva muy eficaz, y que tenemos la obligación de mantener de forma constante, tanto en épocas de crisis, como en épocas de bonanza.
¿Hemos aprendido o estamos aprendiendo algo de esta crisis? Creo sí, que algo hemos aprendido y estamos aprendiendo todos. Por un lado, hemos aprendido a conocer términos, debido al rescate que en discursos y en medios de comunicación se escuchan con mucha frecuencia, tales como productividad, competitividad, viabilidad, valor añadido, etc. Estos términos y otros muchos, no son nuevos, ya empezaron a sonar de forma más frecuente, sobre todo desde la incorporación de España en la CEE.
El ingreso de España en la CEE, provoco una necesaria influencia en las empresas. Se empiezan a asumir directivas europeas en nuestra legislación española.  La apertura de las fronteras hace que nuestros productos puedan introducirse en mayores cantidades en Europa y resto del mundo. Las exigencias legislativas por un lado y las exigencias de los mercados y de los consumidores, por otro, hacen que los productos tengan que cumplir de forma obligatoria con unas calidades determinadas y requisitos, esto provoca cambios en los sistemas de producción.
Ya no se lleva el fabricar una sola referencia, sino muchas, los pedidos en las empresas ya no son masivos, son más pequeños y variados, los stocks  ya no son productivo, se gana espacio y se concluye que no son tan rentables.
Los clientes reclaman mucha más calidad, variedad y un servicio más puntual y más eficiente, los procesos productivos cambian de forma radical, se busca mas la especialización, la competitividad y la calidad son fundamentales para sobre vivir y la formación de los trabajadores empieza a ser de vital importancia.
Es posible que el término que más haya sonado en el tiempo, sea el de competitividad. Esto lo que significa es que de alguna manera la competitividad siempre ha estado presente en las empresas. Sin embargo el termino viabilidad, es un término que su uso es más frecuente en épocas de crisis como la actual.
La crisis ha servido para que nos familiaricemos con terminologías de empresa y términos económicos de alguna forma la crisis nos ha culturizado y agudizado el ingenio.
Opino que a las crisis hay que esperarlas como se espera a un temporal. Comentarios trasnochados: “yo no me lo esperaba”, “pensaba que esto no era nada”, “parecía que iba a durar poco”, etc., fueron síntomas de relajación y poca previsión de futuro.
Creo que todos sabemos que las crisis son cíclicas y que hay indicadores más que suficientes para saber con cierta exactitud que hay que guardar las ovejas cuando viene el lobo. Incluso indicadores en el interno.
Una de las cosas que he aprendido, es que muchas empresas de diversos sectores, no estaban preparadas para soportar vientos fuertes, y a consecuencia de esos vientos fuertes, unas, se han quedado sin tejado y otras sin tejado y sin paredes.
Y las pruebas han sido claras, se empezó con ERES de suspensión temporal, se siguió con ERES de extinción y estamos terminando con una avalancha de empresas concursadas y cierres de empresa, y por lo tanto con una pérdida de empleo sin precedentes. Por lo que se puede afirmar que teníamos muchas empresas poco solidas, no se hacía nada para esperar y combatir la crisis de forma eficaz, y la medicina preventiva aplicada, era un almax para la acidez, cuando se necesitaba antibiótico para la infección.
Cada mes de enero, una empresa debería tener los datos de cómo ha evolucionado su productividad, con respecto a años anteriores. Análisis de indicador interno esencial, desde mi punto de vista, entre otros.
Y siempre teniendo en cuenta que el volumen de facturación no garantiza ni la existencia de la empresa ni la supervivencia de la misma.
Productos con bajo valor añadido requieren de grandes cantidades de fabricación en unidades, en la mayoría de los casos y dependiendo del proceso de producción, se necesita un número elevado de unidades fabricadas para llegar al punto de inflexión. Sin embargo  productos de mayor valor añadido encuentran el punto de inflexión de forma más rápida y con mucha menos fabricación. Pero en ambos casos la organización del trabajo es fundamental.
Desde 1980 año del Estatuto de los Trabajadores, 1986 entrada de España en la CEE, 1992-1994 pequeña crisis comparada con la actual, 1995 año de la entrada en vigor de la Ley de PRRLL, 2002 entrada del euro, después de todo este tiempo sin duda las empresas españolas han cambiado, pero hay que seguir transformando, innovando y adaptándonos de forma constante. Hay que seguir buscando la excelencia en cuanto al funcionamiento profesional de la empresa, sus procesos productivos; reservas e inversiones que garanticen la supervivencia de la empresa y por lo tanto de los empleos y también la necesaria formación de los trabajadores como medida preventiva entre otras, para hacer frente a la competitividad interna y externa.
Las empresas con sus direcciones por un lado, y los empresarios por otro, deben seguir  anticipándose en sus planes de desarrollo, deben acometer en tiempo y forma las decisiones estratégicas, tácticas y operativas, que harán que el sistema productivo o los servicios, transformen los recursos (inputs), en productos de calidad y precio competitivos (outputs). Se debe pensar en el futuro y en el largo plazo.
Para mí no es admisible, que una empresa no sepa como tiene sus niveles de productividad. Que no conozca cuanto tiempo le cuesta la fabricación de una unidad.
O que desconozca cuál es el valor añadido de su producto.
Muchas veces la falta de esta información básica, ha llevado a empresas a estar vendiendo por debajo del precio de coste durante varios años. Esto no se puede defender como estrategia de empresa en el mercado, podría justificarse de forma puntual, pero su prolongación en el tiempo sin duda terminara con una empresa con problemas o con el cierre de la misma.

La organización del trabajo y más si es participada, ofrece muchas posibilidades preventivas y efectivas que sin duda alguna serviría para minimizar los efectos de una crisis o los efectos de las oscilaciones de los mercados y su efecto en el interno de la empresa.
Tener una buena organización en las líneas de trabajo y los procesos de producción, no solo abaratan los costes, sino que provoca un aumento de la productividad.
Establecer procedimientos de trabajo nos garantiza que el trabajo se haga con exactitud, con calidad y con seguridad.
Conocer los tiempos de fabricación de los productos, hace que mejoremos el servicio y podamos tener una planificación con altos niveles de exactitud.
Conocer los costes de la unidad de fabricación nos sirve para variar los valores añadidos en función de la oferta y la demanda, y saber cuál es nuestro nivel de competitividad en el mercado.
Tener una flexibilidad pactada, nos hace que podamos moldearnos y acoplarnos a las oscilaciones del mercado y a las exigencias de los clientes.
Tener al personal motivado, dando participación, incentivando, y provocando una colaboración gustosa, etc., mejorara nuestras relaciones laborales y la productividad.
Contar con un plan de mantenimiento preventivo, encaminado a proteger la instalación, a cuidarla, nos garantizara un mayor nivel de eficiencia y de aprovechamiento, mas producción, aumento de la productividad, y una fabricación de más calidad.
Todos los temas que les estoy relacionando sobre la organización del trabajo sirven para:

Producir más y mejor. Aumentar la productividad y la calidad. Abaratar costes. Ser más flexibles. Ser más competitivos. Fortalecer la empresa en los mercados. Consolidar la empresa.

Para que cuando soplen vientos fuertes, nuestro tejado no llegue a moverse y a las paredes solo se les vaya el polvo.

viernes, 16 de enero de 2015

Los pilares básicos del sostenimiento de una actividad industrial

El presente documento trata de dar una orientación técnica para la mejora de la actividad de la industria desde el punto de vista de la organización industrial y del trabajo, con el fin de que la empresa pueda mejorar sus resultados, sea más competitiva y pueda sostener o ampliar los niveles de empleo actuales.

Las siguientes recomendaciones son generales, si bien pueden ser aplicables a cualquier empresa, salvaguardando aquellas particularidades que pudieran presentarse, así como la trayectoria histórica de la empresa.

Las medidas planteadas son perfectamente validas independientemente de la situación que se encuentre la empresa, crisis, expediente de regulación de empleo, concursada, (a excepción si se encuentra en fase de liquidación sin posibilidades de continuidad de la actividad). Se parte del criterio principal de un análisis de situaciones anteriores como punto de partida donde a partir de los mismos, se puedan planificar estrategias que sean determinantes a la hora de actuar en la eficiencia productiva, mejora de costes, organización del trabajo, productividad, calidad y participación.

Establecer unos objetivos y unas metas es esencial para el éxito de una empresa. Y se debe establecer un camino a seguir que debe servir como fuente de motivación. Pero orientarse a los objetivos empresariales no siempre es fácil, la falta de motivación, la existencia de elementos de distracción o bien la poca competencia puede ir en contra de los objetivos trazados por la empresa. La mayoría de los trabajadores, mandos y directivos realizan esfuerzos y trabajan muchas horas pero no siempre logran las metas esperadas, debido a las tres cuestiones mencionadas.

La productividad. Entendida como la relación de lo producido con respecto a los recursos utilizados, o bien como el resultado de las acciones que se deben llevar a término para conseguir los objetivos de la empresa y un buen ambiente laboral, teniendo en cuenta la relación entre los recursos que se invierten para alcanzar los objetivos y los resultados de los mismos. La productividad es la solución empresarial con más relevancia para obtener ganancias y crecimiento.

Para lograr una buena productividad empresarial es imprescindible una buena gestión de empresa, la cual engloba un conjunto de técnicas que se aplican directamente en la actividad de cualquier proceso. El objetivo de dicha gestión es mejorar la productividad, sostenibilidad y competitividad, garantizando la viabilidad de la empresa.

Para poder lograrlo se debe conocer primero cual es el proceso más crítico y así poder atajarlo de forma inmediata.
Lo peor para la productividad empresarial es un jefe que asume todas las funciones. No hay mejor jefe que aquel que sabe delegar las tareas en las personas adecuadas. Y además para mejorar el uso de su tiempo, delegar es esencial, así como fomentar el trabajo en equipo.

La productividad debe estar sujeta a un análisis de un periodo mínimo de 5 años anteriores del momento de la investigación. Para ello es necesario analizar los siguientes datos económicos: El primer análisis de la productividad sectorial debe hacerse con las facturaciones de los años anteriores y su relación con los capítulos económicos más importantes y que tiene una relación directa con los gastos necesarios para el funcionamiento y sostenimiento de la actividad, o funcionamiento del proceso productivo; tales como la facturación, los aprovisionamientos, los servicios externos y el gasto de personal, entre otros, ambos subdesarrollados adecuadamente.

Del análisis de los capítulos económicos enumerados y de la facturación neta observaremos la relación histórica y la evolución de la actividad, así como el comportamiento del valor añadido bruto. Es decir la diferencia entre los ingresos de la facturación y los gastos derivados de la actividad.

“Es de vital importancia que una empresa conozca cuáles son sus costes de producción, el valor añadido de su producto y el margen de beneficio, como medida de competitividad en los mercados, estrategia comercial y planificaciones futuras.”

La segunda parte del análisis de la productividad versaría, en la misma línea de lo comentado pero en este caso con respecto a la producción en unidades o kilos dependiendo del tipo de actividad, con el fin de conocer el valor del coste del producto terminado.

Y la tercera correspondería al análisis de las partes de los procesos productivos, desde el inicio del mismo hasta su almacenamiento o expedición, de forma que se pueda conocer la trayectoria de los gastos sectorizados, de la productividad sectorial de las distintas partes del proceso, el valor del coste de producto en cada fase de fabricación, y la repercusión del valor añadido sectorizado, como forma de atajar aquellos desfases que se pudieran producir.

La calidad. Las brutales competencias de los mercados derivadas de la globalización, obligan a las empresas a una búsqueda de la calidad total, de la excelencia, o de la mejora continua, que sin duda debe ser otra máxima de obligado cumplimiento de las direcciones de las empresas, ofertando un nivel de compromiso adecuado con el fin garantizar una competitividad y un posicionamiento en el mercado de la oferta y la demanda.
Los productos fabricados deben cubrir las expectativas de los clientes. En este sentido volvemos a la necesidad de la sectorización de las distintas fases del proceso de producción.

En los mismos deben establecerse los controles oportunos de forma y manera que se cumplan dos objetivos primordiales: El rechazo y recuperación siempre que sea posible del producto, y la garantía de que el producto sea eliminado del proceso lo antes posible como medida preventiva de ahorro de costes derivados de la no-calidad.
Por lo tanto en los análisis mencionados, otro aspecto de vital importancia es conocer con la máxima exactitud los posibles costes de la no-calidad, que sin duda nos servirán como guía para poder corregir aquellas partes del proceso desviadas o susceptibles de ser mejoradas.

El establecimiento de procedimientos y métodos de trabajo donde se recojan las descripciones exactas de cómo proceder, así como los aspectos que influyen en la calidad del proceso y las medidas preventivas en materia de seguridad, serán otros elementos que sin duda mejoraran los resultados.
La eliminación de estos costes dará como fruto inmediato el abaratamiento de costes del producto, aumento de la productividad y mejora del valor añadido.

En este sentido la formación y la implicación de los trabajadores juegan un papel muy importante.

Los objetivos de calidad de una empresa deben establecerse de forma lógica por las direcciones de las empresas, concretos, mesurables y realistas, nunca deben establecerse objetivos inalcanzables, ya que esto produciría un efecto totalmente contrario al que se pretende con este documento orientativo. Por lo tanto deben ofrecerse las herramientas y condiciones necesarias para su cumplimiento.

La mayor parte de los “gurús” de la calidad defienden la necesidad de la implicación total de los empleados en la toma de decisiones (“total involvement”) (Deming, 1982; Feigenbaum, 1983; Ishikawa, 1985;Oakland, 1989).

Esta estrategia debe ser acompasada con la participación del cliente final, donde a través de mecanismos oportunos, se busque la implicación, satisfacción del cliente y el conocimiento de sus expectativas y necesidades.

En definitiva podemos hablar de dos tipos de calidades, la interna y la externa, la interna es la referida al proceso de producción y la externa es la que se ofrece al mercado y a los clientes finales.
Obviamente estamos refiriéndonos al liderazgo interno y externo.

Pero no podemos olvidarnos de las que las mejoras tecnológicas mejoran los resultados y con ello se aumenta la productividad y la calidad de la empresa. Las empresas deben ser cada vez más competitivas y para ello necesitan innovar utilizando nuevas tecnologías, invirtiendo en procesos de producción que nos ayudarán a aumentar la productividad y la calidad.
Además estas herramientas son claves para ayudarnos a deshacernos de los procesos que no aportan valor. Tenemos que crear herramientas de trabajo para que cualquier persona sepa las tareas que debe realizar, cuándo y cómo.

La mejora continua es la única forma de alcanzar la excelencia. Esta debe proyectarse en todos los campos de la empresa. Mejorar los resultados es una labor costosa sujeta a un proceso progresivo en constante avance, donde los retos deben ser infinitos. Para ello hay que dotar a los departamentos de mejora continua y a los responsables de las herramientas adecuadas para la consecución de los objetivos. Este tipo de intervención deben tomarse en la empresa como algo natural, normal y de práctica diaria, no pueden haber excepciones, cortes o paralización temporales de la mejora continua, ya que esto provocara retrocesos, pérdidas de tiempo y gastos innecesarios, es decir un estancamiento en la gestión.
La mejora continua es la filosofía de la empresa, con la participación activa de todas las personas de la misma, es un grave error no aprovechar la experiencia y las capacidades de las personas de la empresa. Lo de unos piensan y otros trabajan”, ha pasado a mejor vida.

La participación dentro de la empresa. La correcta recopilación de datos de la empresa y su tratamiento, es una cuestión necesaria, que debe ser apoyada por otra fuente de información vital, la que aportan los trabajadores a través de su conocimiento y experiencia en el desarrollo de su trabajo. Por regla general este filón de información no suele utilizarse adecuadamente, porque desgraciadamente, aun se entiende que los recursos humanos de una empresa están exclusivamente al servicio de la misma, para ejecutar las órdenes de la dirección sin posibilidad de opinión.

La ruptura de estas formas requiere la instauración de mecanismos de participación adecuados, donde los trabajadores y trabajadores puedan expresar libremente sus opiniones y plantear propuestas y mejoras.
Para ello se deben tener claros los valores dentro de la organización empresarial, lo cual permitirá que los equipos puedan comunicarse y trabajar mejor, generando motivación interna y con ello el aumento de la productividad correspondiente. Si te rodean buenos colaboradores y trabajas cordialmente con ellos los resultados que lograras serán siempre mejores. Además si se trabaja en equipo se mejora el esfuerzo individual.

La empresa debe orientar y dar a conocer su cultura con total transparencia, de forma que cada trabajador se sienta protagonista de su puesto de trabajo, y tenga información de la importancia de su trabajo, y que su colaboración y su desarrollo en el proceso, afecta directamente a un producto que terminara en manos de un cliente que lo está demandando. Es decir debe hacerse protagonista que la satisfacción del cliente final es consecuencia de su aportación a través de su trabajo en la parte del proceso que corresponda.

En definitiva la participación en el seno de la empresa desarrollada por la dirección de marcarse como objetivo que los trabajadores se sientan orgullosos de pertenecer a la misma, a la vez que se sientan también plenamente integrados y reconocidos. Si los trabajadores tienen información suficiente sobre la situación de la empresa, sus necesidades, sus dificultades, sus proyectos de futuro, podrán asumir con total naturalidad lo que se espera de ellos en el desarrollo del trabajo.

Esto acompañado de una buena política de RR.HH, en general y de planes de formación adecuados, nos puede garantizar una predisposición y profesionalización de los trabajadores y trabajadoras, donde casi de forma automática se abren las puertas de la flexibilidad y la polivalencia, elementos estos que garantizan una mejor y mayor productividad y calidad del producto.

Potenciar medidas de conciliación y flexibilidad laboral es importantísimo para incrementar la motivación de los empleados. Un empleado descontento es un empleado poco productivo.

La conciliación de la vida laboral y familiar afecta tanto a hombres como a mujeres pero aun hay grandes diferencias entre ambos. Buscar el equilibrio sería lo perfecto. Además las empresas que concilian ven reducido su absentismo laboral en un 30%.

La empresa tiene que hacerse responsable de la gestión de la carrera profesional de todos los empleados”.

Sin duda estos esfuerzos compartidos entre dirección y trabajadores a través de sus representaciones legales, deben ser acompañados por sistemas de incentivación adecuados, como elemento motivador. Este tipo de políticas contribuyen a la creación de un clima laboral excelente.



La incentivación no es solo cuestión de dinero. Para una empresa es muy importante incentivar la creatividad para lograr unos objetivos de innovación y producir cambios en la empresa que hagan aumentar la productividad empresarial. Hemos de pensar que hoy en día la creatividad es un requisito indispensable para la supervivencia de cualquier empresa, que nos permite asegurar una posición competitiva en el mercado y hacer frente a los constantes cambios del mismo.
Mercadeo, mercadotecnia, comercialización, son términos asimilados al marketing. La política comercial de una empresa debe estar basada en el análisis de un mercado y sus necesidades, la calidad, la logística y el servicio, deben estar encaminados al segmento adecuado donde haya nichos de mercados para nuestros productos.
Es fundamental conocer también la satisfacción de nuestros clientes finales de forma directa más allá de la información que nos pueda aportar la red comercial. Nuestro cliente final es una fuente de información muy importante ya que nos indica sus necesidades y por lo tanto la parte principal de las características de los productos que nos demanda.
Calidad precio y servicio, suelen ser conceptos atractivos para ellos, donde se garantizara la fidelización de los actuales, estableciendo la correspondiente comunicación, a si como la captura de nuevos clientes.

Sin duda, la facturación o las ventas tienen una incidencia directa en la economía de la empresa, dado la fuente de ingresos, pero estas ventas o facturaciones deben estar sujetas a unos márgenes adecuados que nos garanticen un valor añadido positivo en función de los costes de fabricación.